Crisis pandémica genera reflexiones sobre alcances del teatro digital

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Lunes 6 de abril de 2020. Gestores culturales, responsables de la programación en diversos foros teatrales de América Latina, reflexionaron sobre el teatro digital, el papel de las artes escénicas y el contacto con el espectador en medio de la emergencia sanitaria provocada por el Covid-19 (https://www.as-coa.org/events/ webcast-las-artes-esc%C3%A9nicas -en-am%C3%A9rica-latina-frente-la-crisis-del- coronavirus)

Juan Carlos Adrianzén, director de programación del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, de Bogotá, Colombia; Clemencia Ferrey-ros, gerente del Centro Cultural Británico, de Lima, Perú; Pamela López Rodríguez, directora de programación y audiencias del Centro de las Artes y Cultura Gabriela Mistral, en la ciudad de Santiago de Chile; Ángel Igor Lozada Rivera Melo, titular del área de Difusión Cultural, de la Universidad de Guadalajara, Jalisco, y Sebastián Zubieta, de America Society, de Nueva York, como moderador, tuvieron un encuentro virtual que se transmitió en Internet.

Tras explicar el cierre de sus respectivos espacios, así como de los proyectos teatrales que se cancelaron, pospusieron o reprogramaron, los promotores culturales reflexionaron, entre otras cuestiones, sobre el teatro en línea.

Desde Perú, Ferreyros señaló que en su caso uno de los problemas a los que se han enfrentado, sobre todo cuando se trata de producciones internacionales, son los derechos de autor.

Por el momento, sólo hemos podido transmitir obras que están libres de derechos.

Para Ferreyros, esas transmisiones sólo son un paliativo, un parche momentáneo, pues no se trata de grabaciones profesionales, sino para tener un registro, las cuales están muy lejos de las grabaciones que realiza la Compañía Nacional de Londres, para las cuales se requiere de un presupuesto que ahora nadie tiene.

López Rodríguez, desde Chile, dijo enfrentarse a las mismas problemáticas. “Estamos –consideró– en un momento en el que se dio un apagón cultural; eso propicia que reflexionemos en torno a los hábitos de consumo de las audiencias, que permitan articular ciertas estrategias”.

Para Igor Lozada, desde la ciudad de Guadalajara, llevamos siglos de retraso frente a lo digital.

Como institución universitaria “decidimos no generar productos en digital, pero sí un gran distribuidor de lo digital. También generamos un fondo extraordinario para las compañías locales que les cubra dos meses de sueldo, por el momento.

Estamos trabajando con la idea de encontrar el vínculo entre el público que está en aislamiento y los artistas, pensando en una especie de economía colaborativa.

Desde Bogotá, Adrianzén compartió la experiencia que se desarrolla desde hace nueve años en el Teatro Mayor, con la plataforma de Teatro Digital, que se graba con seis cámaras fijas y una móvil. 

Es un proyecto que se inició con la idea de generar un producto de calidad, pensado no para el archivo, sino en un formato para su difusión digital.

Antes se transmitía una obra al mes y con la contingencia ahora son cuatro en el mismo periodo, que se quedan en la plataforma durante una semana cada una, comentó.

Según Adrianzén, han pasado de tener una asistencia prome-dio de 500 mil a un millón y medio de personas.

La cuestión, intervino Pamela, es también saber cuántas personas permanecen en línea viendo el contenido, porque una cosa es cuántos hacen clic y otra cuántos se quedan en línea.

De acuerdo con Igor Lozada, la comunidad no está preparada para la digitalización, ya que estamos compitiendo contra el Circo del Sol, Facebook, Netflix, Amazon. Para los creadores escénicos, la digitalización es un medio, no la solución del problema de fondo. Creo que lo digital obedece a industrias culturales que no tienen en su agenda el arte teatral presencial, sino el consumo y la masificación.

Para Pamela, sí se puede propiciar un mercado tanto en el mundo digital como en el presencial.

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