Pide industria editorial medidas fiscales de emergencia ante Covid-19

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Ciudad de México. Toda la cadena de producción del libro se encuentra en momento crítico debido a la situación que se vive tanto en México como en el mundo a consecuencia del coronavirus, de ahí que surjan campañas como #CómpraloALaMexicana y #yoleoencasa, y la demanda de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana para que se adopten medidas fiscales de emergencia.

La Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) se sumó a la campaña #yoleoencasa que realizan editoriales e instituciones desde principios de la emergencia sanitaria, de acuerdo con un comunicado.

En un segundo reporte, la Caniem dio a conocer su posicionamiento en torno a la emergencia que se vive en el país, en el que pide al Estado medidas fiscales, porque, advirtió, “las imprentas, las editoriales y las librerías del país se encuentran en riesgo inminente. Las ventas de libros en librerías y el mercado educativo se han desplomado y, a partir de ahora, quedarán prácticamente suspendidas. En consecuencia, la producción de libros también verá disminuidas sus actividades de manera drástica.

Ante la inminencia de cierres de empresas, de despidos masivos y de la destrucción de un sector clave de la economía, los impresores, editores y libreros del país planteamos algunas medidas inmediatas de estímulo y protección que se requieren para evitar el desastre que implicaría la pérdida de empleos y la destrucción de la planta de producción y venta de libros en México.

Entre las medidas urgentes se encuentran “diferir el cobro de impuesto sobre la renta y la declaración anual de las personas físicas y morales. Es indispensable también simplificar y acelerar la devolución del IVA a las empresas que tienen saldos a favor.

En la medida en que el pago de nómina sin la operación normal de la cadena del libro se vuelve imposible, es de interés público contar con créditos a largo plazo y a tasas reducidas, como se están ofreciendo en otros países, así como la eliminación temporal del impuesto sobre nómina.

Por otra parte, #CómpraloALaMexicana es una iniciativa del despacho Comunicación KrearT, cuya directora, Norma Bautista, advierte que la industria editorial “es un sector que tiene más de 8 mil trabajadores de base, contratados directamente por una editorial o por una librería, pero también hay más de 5 mil trabajadores independientes que viven de esta industria, más los eventuales que se contratan por ferias o actividades especiales, además de 4 mil autores en México.

Es un universo de trabajadores que vivimos de que se vendan libros. La industria está pasando un mal momento desde 2017; con los sismos se quedaron parados proyectos que en 2018 ya no se pudieron realizar. Con el cambio de gobierno cambiaron también las reglas de la edición y comercialización.

La venta de libros al gobierno, agrega, es uno de los principales ingresos de las editoriales, luego la venta al público. Entonces, cuando el gobierno cambia las reglas del juego la única patita que queda para caminar es la venta al público.

De ahí la importancia de vender al mercado mexicano, “porque las grandes cadenas a escala internacional dejan un margen de ganancia a las editoriales mucho más bajo en comparación de la venta directa con una librería nacional.

En medio de la pandemia que estamos viviendo es vital, primero, ayudar a conservar esos empleos. Que el poco dinero que va a circular en estos días se quede en México. Todos podemos poner un grano de arena para mantener esta industria. Sabemos que hay prioridades encima de los libros, pero hay que tratar de que no colapse y no se paralice.

Que el dinero se quede aquí

La idea de #CómpraloALaMexicana es “invitar a la gente a que, si va a leer en casa y decidió destinar unos pesos a libros, que ese dinero se quede en México. No importa el hashtag que le pongas, al final somos los involucrados en esta industria los que estamos viendo por tener la cadena de producción activa, hablo desde el escritor al que se le ocurre una idea, a las librerías que lo compran, a los libreros que lo ofrecen. Es una cadena muy larga de la que depende la venta de un ejemplar”.

El panorama para la industria editorial “no luce nada alentador, porque sabemos que el libro no es de la canasta básica, su venta siempre ha sido por impulso o, si tienes el hábito de la lectura, se te antoja y lo compras.

“Sabemos que el presupuesto se tiene que racionar, por eso agradecemos y apreciamos muchísimo a quienes deciden comprar un libro. Las librerías jamás han sido un negocio rentable con gran margen de ganancia; quien se dedica a la parte que quieras dentro de la cadena de producción de esta industria lo hace más por amor al arte que por volverse millonario.

Hay muchas librerías que funcionan con lo justo para sacar los gastos, pagar la nómina y nada más. Lo hace la gente porque es muy difícil que, una vez que entras a la industria editorial, te salgas y te dediques a otra. El de los libros es un medio que tiene algo que enamora, que embruja, concluye Norma Bautista. 

 

 

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