“Donka, una carta a Chéjov” en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris

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Ciudad de México. La poética teatral y circense del reconocido creador escénico Daniele Finzi Pasca, rinde homenaje al dramaturgo ruso Antón Chéjov (1860-1904), con su espectáculo ‘Donka, una carta a Chéjov’, que se presentará en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, del 12 al 22 de marzo.

Equilibristas, acróbatas, malabaristas, danza y teatro, sirven para representar una serie de oníricas imágenes que reflejan “los personajes y aspectos emocionales”, que se encuentran en las obras del reconocido escritor y dramaturgo, autor del Jardín de los cerezos.

El nombre del espectáculo nació porque donka, en ruso, hace referencia a una pequeña campana atada a la caña de pescar que suena cuando un pez muerde el anzuelo. Chéjov adoraba pescar, era una forma de abandonarse a la reflexión. Finzi Pasca, fascinado por esa imagen, creó en 2010 dicha propuesta escénica, para celebrar el 150 aniversario de nacimiento de Chéjov.

Desde su estreno, el montaje se ha presentado enAlemania, Australia, Bélgica, Bielorrusia, Brasil, Canadá, Chile, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Irlanda, Italia, Polonia, Rumania, Suiza y Uruguay, entre otros países.

El espectáculo se puso en escena, durante los primeros cinco años con ocho artistas y fue, en 2018, que se reestrenó con 12 creadores, que han ofrecido más de 300 funciones, en cinco idiomas diferentes.

En charla vía telefónica desde Lugano, Suiza, Daniele Finzi Pasca comentó que para articular el espectáculo viajó a distintos lugares donde estuvo y vivió Chéjov; “para tratar de conocer y reunir detalles y con ello, no contar su vida, ni hablar de toda su obra; sino para apreciar los elementos materiales y emocionales de su entorno y entablar un dialogo con el maestro ruso”.

De acuerdo con Finzi, en escena lo que el espectador va a apreciar son interpretes extraordinarios, cuyo trabajo es la suma de varias técnicas escénicas.

Un aspecto igual de importante es la escenografía, que en esta ocasión tiene su génesis en la idea de cómo representar a los personajes chejovianos, que viven en una especie de sociedad un poco suspendida, seres que parece se derriten un poco enfrente de uno, explicó Daniele.

“Al principio se pensó e imagino a esos personajes como velas que se derriten, pero después surgió la idea de que al final de cuentas el ser humano se compone por el 90 por ciento de agua y 10 que resta, son sueños, entonces, cambiamos la idea de más que trabajar con velas, sería con una escenografía toda de hielo.

“Bloques de hielo a los que les pasa lo mismo que a los personajes chejovianos, que se están ahí derritiendo despacito y de pronto, en pocos segundos, se quiebran, como ocurre con los personajes de la obra La gaviota o El jardín de los cerezos”.

Como los trabajos de la compañía Finzi Pasca, es una propuesta escénica muy visual, en el que, para quien no conoce a Chejov, podrá disfrutar del espectáculo, y para quienes sí conocen algunas obras del dramaturgo ruso, “podrán ver aparecer en ciertas imágenes, algunos de los personajes chejovianos, a manera de calidoscopio”.

Para el montaje, continuó Daniele, lo que trate de entender también es la faceta que Chejov desarrolló como médico, profesión que no dejo de ejercer, sobre todo cómo trabajaban los médicos de aquel tiempo, quienes no tenían casi todos los instrumentos que en la actualidad se tienen.

“No tenía los instrumentos para hacer pruebas de sangre y estudiaban al paciente a partir de la temperatura o el olor. Eso es algo muy particular, porque al final sus personajes son analizados siempre con una especia de ausencia emocional y una descripción muy metódica y precisa, como si fuera el análisis de un médico”.

También para la puesta en escena, Finzi Pasca, utilizó una serie de cuadernos escritos por Chéjov, “los cuales son muy interesantes porque en ellos el dramaturgo anota de una forma muy singular, por ejemplo, por una razón extraña, estando en Roma, mide en pasos, que tan grande es la Catedral del Vaticano. También hay brevísimos apuntes, los cuales podrían ser una historia que jamás desarrolló o ser reconocidos como el origen de un personaje o una obra de teatro”.

‘Donka, una carta a Chéjov’, es un espectáculo “en el que se habla de Rusia, de qué es ser artista en aquella época, de sus amores y de su problema pulmonar, que lo llevó a la muerte muy joven”.

Nosotros contamos todo ello de una forma al que hemos denominado Teatro de la levedad, concluyó el creador escénico. “La mayoría de los directores ponen en escena las más conocidas obras de Chéjov, a manera de drama social, sin embargo, él las apreciaba como comedias y se desesperaba que se les diera esa otra interpretación. Así que, fieles al espíritu del maestro, Donka… la contamos a manera de comedia”.

‘Donka, una carta a Chéjov’ se presentará del 12 al 22 de marzo, miércoles a viernes a las 20:30 horas, sábado 14 a las 19 horas, domingo 15, a las 18 y el domingo 22 a las 13 y 18 horas, sábado 21 de marzo no hay función, en el Teatro de la Ciudad (Donceles 36, Centro Histórico).

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