Granguiñol Piscotrónico: teatro del inconsciente y de la literatura fantástica

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El proyecto Granguiñol Piscotrónico, fundado en 2013 para explorar las posibilidades de lo siniestro en la escena contemporánea, llega al Teatro El Milagro con cinco puestas en escena, una lectura dramatizada como homenaje a Xabier Lizarraga, y la presentación del libro Este lugar común.

Luis Alcocer Guerrero, responsable del proyecto, expresó en rueda de prensa que con esta “residencia” ha querido mostrar el grupo con el que ha estado desde hace seis años: Granguiñol Piscotrónico, que crea un teatro a partir de la estética del Théatre du Grand Guignol. Es decir, un teatro del inconsciente, un escenario onírico para el despliegue de personajes y situaciones de la literatura fantástica.

El programa se inicia con el reestreno de Wilma, una analogía entre una catástrofe social y otra natural, escrita e interpretada por Ithzel Razo, el 13 al 16 de febrero. Se trata de un “biodrama”, convertido en “autoficción, porque hay muchos elementos que no son reales en el relato aunque el punto de partida es mi historia”, expresó Razo en rueda de prensa. Wilma trata de una niña cuya abuela le prohibe aprender maya y acercarse a esa cultura por razones clasistas y racistas. Al aproximarse el huracán Wilma, el alerta de ciclones se transmite en maya, sin embargo la niña no entiende lo que pasa.

El árbol de ahora, un espectáculo unipersonal de Arturo Serrano, que conjuga las expresiones dancística y oral, se montará los días 15 y 16. La dramaturgia de obra está conformada por testimonios relevantes para el bailarín, tanto personales como generales que siente “permean mi realidad”, situación que plantea al colocar como eje la figura del árbol como un símbolo con el que hace un paralelismo entre la existencia humana –la suya-- y la presencia de un árbol.

Sigue El juego de mamá, obra escrita y dirigida por Alcocer Guerrero, que se presentará del 20 de febrero al 1 de marzo, así como la reposición de La invención de la historia, también del mismo, que se escenificará del 22 al 25 de febrero. El director dijo que el arquetipo siempre atrás de sus obras es el de “la madre caníbal”: “Todas mis historias giran en torno a la destructividad materna, y como los hombres juegan y se aprovechan de esto”.

El juego de mamá es una puesta en escena basada en la teatralidad del Grand Guignol que era “el teatro del terror de la Belle Epoque en París a principios del siglo XX, a la vez que unos rasgos de lo que se llama cine psicotrónico, “todas estas películas de los años 50, 60 y 70 del siglo pasado, de terror, ciencia ficción y bajo presupuesto. El tema trata la devoción en México hacia las madres, nuestra relación con ellas y la violencia familiar”.

Alcocer Guerrero agregó: “Trabajo mucho con objetos. Hay escenas de danzas. Todo es muy híbrido. Siempre me interesa crear una narrativa que sitúe al espectador frente a diferentes ópticas, estilos, colores y movimientos. A veces no hay texto o éste surge a medida que se presentan escenas de movimiento con los actores, improvisaciones. Esta idea autoral es lo que nos hace afines”.

Dijo retomar la Belle Epoque por ser un momento relevante en Occidente, ya que las personas experimentaban y se atrevían a proponer ideas que iban muy en contra pelo de las prácticas teatrales asumidas: ”Es un momento de mucha inventiva, sin embargo no quiero hacerlo como museo sino tomar ese impulso, inventiva sobre la escena”.

Por último, Rodrigo Castillo Filomarino estrenará Eco el 29 de febrero, obra que nace de la preocupación de que “no sabemos a veces escuchar al otro. No nos damos cuenta que padecemos de una especie de sordera social”. Es la primera vez que Castillo tendrá a su cargo la dirección, coreografía y música de una obra, aparte de que es creador de la música de todas las piezas escénicas de la residencia.

El Teatro El Milagro se ubica en Milán 24, colonia Juárez.


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