Manuel Felguérez cumple 91 años; celebra con exposición en el MUAC

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Ciudad de México. El pintor, escultor, muralista y grabador Manuel Felguérez cumple hoy 91 años.

Sin embargo, el festejo se efectuó el pasado día 7 con la apertura de su exposición monográfica Trayectorias, en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), que reúne 101 obras y abarca siete décadas de quehacer del artista.

Felguérez (hacienda de San Agustín del Vergel, municipio de Valparaíso, Zacatecas, 12 de diciembre de 1928) celebra su aniversario de nacimiento ‘‘en grande” cada 10 años con una muestra. Empezó con una en el Museo de Arte Moderno (MAM), en dos ocasiones, luego el Museo del Palacio de Bellas Artes, el Museo Tamayo, de nuevo el de Bellas Artes, y ahora el MUAC.

La exhibición en ese recinto de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) cierra con broche de oro las festividades por su cumpleaños 90.

Hace un año, entre otras actividades, se publicó el libro Manuel Felguérez: obra pública; se restauraron sus esculturas El barco México 68, en el MAM, y La invención destructiva, en la Confederación de Cámaras Industriales; en San Luis Potosí, el Museo Federico Silva Escultura Contemporánea le dedicó una muestra; exhibió 22 pinturas recientes en la Galería López Quiroga y se efectuaron ampliaciones en el Museo de Arte Abstracto que lleva su nombre en Zacatecas

El museo más relevante de México

¿En qué consistirá la celebración este jueves? ‘‘No vamos a hacer nada”, responde Manuel Felguérez vía telefónica a La Jornada.

‘‘La fiesta fue el día de la apertura de Trayectorias con todos los amigos. Muchas personas se me acercaron para proponer hacer algo. A todos les dije que no. Quise evitar dejar fuera a alguien. Por la misma edad es un gusto quedarse en casa”, explica.

¿Qué viajes o proyectos tiene en puerta? Ni viajes ni proyectos, contesta don Manuel, luego reflexiona: ‘‘Después de Trayectorias hay que empezar la obra para la exposición que sigue, aunque no sé cuál sea, dónde será o cuándo”. Le preocupa ‘‘cambiar de tono” para que el público ‘‘vea algo nuevo, no siempre lo mismo”.

Considera que la muestra en el MUAC ‘‘eventualmente podría viajar a algún lugar”. Está consciente de que sería difícil trasladar algunos de los murales incluidos, por su tamaño.

Se incluyen varias esculturas y murales que ha restaurado ese museo. En esta ocasión se recuperó Muro de las formas mecánicas, pieza escultórica creada para el deportivo Bahía, a la par del mural Canto al océano, ambos de 1963.

A sus 91 años Felguérez no deja de soñar. Uno de sus sueños es montar, cuando cumpla cien años, la consabida exposición celebratoria no en México, sino en el Museo de Arte Moderno (MoMA) en Nueva York. ‘‘Los espero allá”, dice con su acostumbrado sentido de humor.

Generoso, más que recibir regalos Felguérez los prodiga. En rueda de prensa con el pintor, hace unos días, Graciela de la Torre, directora de Artes Visuales de la UNAM, anunció que el artista está en vías de donar a esa casa de estudios 38 esculturas, así como su archivo.

El MUAC, que ya tenía 44 obras de Felguérez, ahora exhibe por primera vez un vitral que estaba en una casa particular.

Aparte del catálogo de la exposición en el MUAC, Felguérez recibirá un segundo libro que la revisará de otra manera, incluidos objetos como sus cuadernos de apuntes.

¿Por qué donar piezas? Para Felguérez ‘‘producir arte es relativamente fácil, lo que es casi imposible es venderlo; y vivir de ello, peor. Al final de la vida, sabe uno que le queda poco tiempo, piensa, ¿qué va pasar con las chácharasque ha producido durante tantos años? Hace 20 tenía la misma preocupación, de la que nació el Museo de Arte Abstracto en Zacatecas”.

Consideró que ‘‘ahorita el MUAC es el museo más importante de México y es un honor tener algo de mi obra en la colección permanente”. Además, ‘‘a la UNAM le debo la mitad de mi vida”, pues impartió clases en la Escuela Nacional de Artes Plásticas y laboró en el Instituto de Investigaciones Estéticas.

Respecto de su archivo, en un principio el artista pensó depositarlo en su museo de Zacatecas; sin embargo, dijo: ‘‘No, se lo va a comer la polilla. Mejor en una institución como el MUAC”.

Una pregunta que siempre le hacen es ¿cómo y cuándo comenzó su quehacer artístico?, por lo que se adelantó a contestarla y relató que nació en una hacienda en Zacatecas; entonces, ‘‘siempre me he considerado güero de rancho”.

Al acabar la preparatoria viajó a Europa en 1947. ‘‘Si hablo de mi vocación artística, Notre Dame fue mi nacimiento en el mundo del arte; la Capilla Sixtina mi bautizo y una exposición de Turner, en Londres, mi confirmación.

‘‘Vivía en un barco histórico, al regresar me puse a dibujar el Támesis con la Torre de Londres y un lanchón que en ese momento atravesaba. Le dije a Jorge Ibargüengoitia, que iba en el grupo de amigos: ‘mira, ya soy artista’. Él lo narró posteriormente en un libro, en el sentido de haber tenido la oportunidad de asistir al nacimiento de una verdadera vocación. Esto fue el 12 de octubre de 1947.”

Pilar García, curadora de Trayectorias, apuntó que la exposición se centra en tres puntos de la producción de Manuel Felguérez, los que más legado aportan a las prácticas artísticas en México.

El primero tiene que ver con su obra temprana: los murales en que utilizó desechos.

El segundo es todo el trabajo creado con la computadora, primero en la UNAM y luego en la Universidad Harvard. ‘‘Manuel es un pionero en lo que hoy conocemos como inteligencia artificial”. El último gira en torno a lo que hoy produce, es decir, ‘‘da una visión de un Manuel contemporáneo”.

 

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