‘Tiempos Recios’ de Vargas Llosa, una retrospectiva política de AL

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Guadalajara, Jal., Tiempos recios (Alfaguara 2019), la novela más reciente de Mario Vargas Llosa, la escribió el Nobel para recrear una época a mediados del siglo pasado en la cual “la relación de Estados Unidos con América Latina era muy difícil, cuando ellos tenían la sensación de que América Latina era su patio trasero y no podían permitir que la Unión Soviética entrara a ese patio trasero”.

“Hoy Estados Unidos ha dejado de ser hace mucho tiempo el primer país inversor extranjero en América Latina, en la novela hay que regresar a una América Latina muy distinta y a un Estados Unidos muy distinto del que es hoy en día, pero un régimen como el que representó el coronel (Jacobo)

Árbenz (en Guatemala) tendrían que reivindicarlo y defenderlo los demócratas latinoamericanos, pese a la confusión que ha hecho que las fuerzas más extremistas de izquierda sean quienes lo defiendan y eso ha contribuido a la gran confusión que existe sobre él”, explicó.

En rueda de prensa esta mañana en la Feria Internacional del Libro (FIL), Vargas Llosa evitó hablar de política actual o de las declaraciones que hizo contra el presidente Andrés Manuel López Obrador a su llegada hace unos días a México, y centró la conversación en el tejido literario e histórico que enlazó para construir esta Tiempos recios, obra de conspiraciones internacionales y que da continuidad a La fiesta del chivo (2000), aunque ahora con las implicaciones de la dictadura militar en República Dominicana encabezada por Rafael Trujillo y cuyos tentáculos llegaron a Guatemala.

“Los novelistas no trabajan de la misma manera, las manías y métodos varían mucho de un novelista a otro, en mi caso hay cosas que a mi me estimulan muchísimo y que a otros probablemente los dejaría indiferentes, por ejemplo este caso de Guatemala me gusta porque escribo novelas realistas. Me interesa mucho el mundo de la política, cómo afecta a la sociedad, resulta muy estimulante”.

Afirmó que cuando él trabaja en una novela de esta índole no busca encontrar una verdad porque “creo que esa no es la función de la novela sino crear una historia que sea atractiva y seductora para los lectores, que los haga sentir que aquello es una experiencia que enriquece su propia personalidad y que a través de la ficción encuentren una cierta verdad que les sirva”.

“Si uno escribe sobre hechos históricos tiene que ser muy cuidadoso, no se puede contradecir la historia sin crear una confusión brutal, si uno miente de manera descarada eso provoca de inmediato la incredulidad de los lectores, hay que hacerlo de forma cuidadosa e indirecta y eso estoy seguro que lo hago en las novelas que escribo”, agregó.

Afirmó que aunque las novelas tengan mucho de ficción, en lo fundamental expresan una realidad histórica que a lo mejor es lo que queda incluso por encima de lo que descubren los historiadores, señalando como ejemplo La guerra y la paz, de León Tolstoi, de la cual “los historiadores se han cansado de decirnos que se equivocó, pero qué importa, cuando uno lee esa novela queda tan deslumbrado que termina uno creyendo las versiones que da Tolstoi”.

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