"México me quiere", festeja Bárbara Jacobs

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Miércoles 27 de noviembre de 2019. La escritora Bárbara Jacobs, colaboradora de La Jornada, fue galardonada ayer con la Medalla de Oro de Bellas Artes en el campo de literatura, con la cual se reconoce a quienes han dedicado su vida a una disciplina artística y con ella han contribuido al engrandecimiento de México.

En una cálida ceremonia que se realizó en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, se reunieron amigos, colegas y lectores de la narradora, quienes le brindaron una larga ovación para confirmarle que sí, México la quiere.

Fue la respuesta del público luego de que la escritora contó que ha pasado toda su vida “deshojando margaritas, me quiere, no me quiere, preguntando a cada persona alrededor. En vista de que desciendo de inmigrantes y desterrados –unos y otros igualmente por convicción propia– y de que, como quiera que sea, pero en consecuencia, tengo derecho a ser considerada nacional de tres países, México, Estados Unidos y Líbano, sucede que a lo largo de mis 72 años me he sentido tan de aquí como tan de allá, tan no de aquí como no de allá, o sea, he estado alternando el deshojamiento de la margarita, asimismo con dos sensaciones de pertenencia opuestas que, al aplicárselas a cualquiera de estos países, puedo sintetizar en la fascinante expresión mexicana: me hallo, no he hallo.

Me hallo, no me hallo

Estoy aquí y declaro: me hallo, no me hallo. Estoy allá y declaro: me hallo, no me hallo. No se trata de tener seguridad de a cuál de estos países tengo derecho de llamar propio, sino más bien cuál me quiere y cual no me quiere, y lo único que pretendo decir con todo esto es que ahora que recibo la medalla de Bellas Artes de literatura siento, sin ninguna duda, que México me quiere, lo cual me causa un reconfortante sosiego.

En primera fila, la amorosa mirada del artista Vicente Rojo, pareja de Bárbara, la arropó durante toda la ceremonia, y fue él quien con más entusiasmo aplaudió a la escritora, en momentos con el puño en alto en señal de triunfo.

La directora del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), Lucina Jiménez, señaló que entregar la Medalla de Oro a Jacobs, “una gran escritora, poeta, ensayista, maestra, traductora y mujer generosa de este país, nos honra porque así enriquecemos y reconocemos a las letras mexicanas.

“Bárbara es generadora de una obra extensa. Hablar de ella es hablar del mundo de los buenos libros desde el punto de vista artístico, académico, pero también de quienes somos sus lectores.

Su obra transpira sabiduría porque no sólo la ha heredado de las culturas de las que procede: la absorbe y la transforma del mundo de la literatura universal, del cual ella se ha nutrido de manera contundente, sobre todo porque es una obsesiva lectora, como ella misma lo ha dicho.

Tejedora de palabras

La escritora es, añadió Jiménez, “tejedora de palabras y de silencios, cuyo trayecto, construido desde ella misma, nos permite saber que ese diario donde ella ha escrito por varias décadas será probablemente un lugar de asombro, de sorpresas, de otras múltiples biografías y al mismo tiempo de otras múltiples lecturas.

Ella ha crecido por sus propios méritos en un mundo literario complejo y a veces veleidoso y, sin embargo, Bárbara Jacobs crea, escribe, debate, nos interpela en sus textos y al mismo tiempo nos dice que un día ella fue capaz de decidir votar y escribir, porque comenzó a escribir el día que comenzó a votar, pero su escritura se conformó a partir de ahí como un ejercicio libre de pensamiento y conclusión de todo aquello que nos ha regalado a través de artículos periodísticos, ensayos, cuentos. Gracias, Bárbara, por todo ese trabajo creativo.

En la ceremonia también participó Alberto Ruy Sánchez y correspondió a la escritora Ana García Bergua presentar una semblanza de su colega, en la que recordó que Jacobs obtuvo en 1987 el Premio Xavier Villaurrutia con la novela Las hojas muertas. Los libros de Bárbara son inclasificables, pues mucha de su producción consiste en una gozosa mezcla de géneros.

García Bergua también compartió con los presentes las palabras que el Nobel de Literatura Gabriel García Márquez dedicó a la galardonada a propósito de su libro Lunas (2010): “Creo que ella no es sólo uno de los buenos escritores en estos tiempos de libros fáciles, sino que no conozco muchos que sepan anticipar con la misma honradez casi suicida el largo y doloroso calvario de su gestación y escritura.

“Podría pensarse de mala fe que es un truco de astucia para ganar méritos, pero sus lectores cautivos sabemos que es en realidad un caso de honradez inusitada aun a riesgo de su propia obra.

Su terror es quizá el mismo y pocas veces confesable que otros escritores picapedreros padecemos desde las primeras tentativas de nuestros textos, pero creo que muy pocos lo vivimos de un modo tan encarnizado como ella en la pesquisa ansiosa de cada palabra perdida, de cada frase banal, de cada átomo del corazón y consciente como pocos de las dificultades inmensas con las que nuestros propios libros empiezan a acosarnos desde mucho antes de ser concebidos. Soy uno de sus muchos lectores puntuales, y mi admiración por sus libros es apenas comparable con la que tengo por su fidelidad a sí misma.

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