‘Juego de Palabras’, libro que demuestra la versatilidad del cómic

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Ciudad de México. Realismo mágico, dramas históricos, poesía, terror, ciencia ficción, súper héroes… “¡Ah, no ma’! El cómic sirve para contar todo esto, es infinito”, exclama Aarón Cruz, quien a los 19 años publica su primer libro Juego de palabras, una compilación de breves narrativas gráficas, surrealistas, melancólicas y existenciales.

“Para mí dibujar es como respirar, no puedo dejar de hacerlo”. Lo ha hecho desde que tiene memoria. Cuando era niño su papá le regaló un número de Spiderman y se encontró con las viñetas. La literatura cambió su forma de contar sus historias que compartía en sus redes sociales y en una página en Internet.

Hace un año llegó la invitación de editorial Océano, trabajo que presentará el domingo 10 de noviembre en la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ), que regresa al Centro Nacional de las Artes. El autor estará a las 13 horas, en el Aula Magna.

Un hombre caminaba por la calle, comenzó a nevar y de tan blanco se podía dibujar encima. Esta historia se concibió, no con palabras, sino con imágenes, fue la primera que compartió. Dientes de león que cubren de invisible, peces que habitan cabezas de astronautas, Allan Poe y su cuervo negro o historias de amor conforman este Juego de palabras, casi carente de ellas, en cambio con ventanas habitadas por líneas y colores.

Una paleta quieta y callada, que va bien con el sabor melancólico de las páginas que dibuja, con manchas de existencialismo, es parte de su estilo, aunque la respuesta práctica, es porque es muy malo coloreando, a eso se debe la paleta limitada, dice durante la conversación, en la que ríe mucho, de manera franca y fresca.

Rulfo, Cortázar, Borges o Camus fueron algunos de los autores que lo hicieron conocer la literatura en la secundaria, “me voló la cabeza. Dije la literatura es cool”, en esa misma época se encontró con el cómic alternativo, “hasta entonces leía de súper héroes o ciencia ficción”. La literatura es increíble, y la gráfica también lo puede ser, fue una de las premisas que abraza desde entonces.

Nacido en el 2000, en el estado de México, se afirma como parte de la generación que creció con Internet, lo cual considera maravilloso, pues le ha permitido tener todo a su alcance, el leer y comprar mucho. También, fue en la virtualidad que comenzó a hacer público su trabajo, en esta era plural de youtubers y redes sociales.

Al mismo tiempo, “aprecio mucho el papel, los libros hechos y derechos. Para mí es maravilloso publicar un libro que esté en los estantes de las librerías, es un sueño. No creo que lo digital y lo analógico sean mutuamente excluyentes, siento que el papel y las pantallas pueden convivir”.

Hoy en día, reconoce ya no es motivo de burla ser fan de las historietas y la gráfica, como ocurría en anteriores generaciones, cuando la palabra nerd se usaba en tono ofensivo.

“He conocido gente que me veía raro porque dibujaba y me gustaba la cultura geek, pero definitivamente es mucho menos que hace 10 o 20 años; ahora mismo tiene cierto tipo de prestigio”, con el éxito de las películas de Marvel.

“Me gustaría poder vivir de dibujando lo que me gusta”. Por ahora este es el sueño, en principio cumplido con su libro que juega con las palabras en silencio y a colores.

 

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