Con besos y caricias, Dona Onete interpretó 'Rebujo'

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Guanajuato, Gto. Sentimientos, besos y caricias llegaron hasta al Cervantino desde la Amazonia brasileña con la cantante y compositora Dona Onete, en animoso concierto que puso a bailar la noche de ayer en la Alhóndiga de Granaditas.

En su visita al Festival Internacional Cervantino trajo su más reciente disco Rebujo, palabra que en el uso local se refiere a las corrientes en el río Amazonas, que transportan los sedimentos en el agua y dan el color fangoso.

Así, mixta y amorfa, llena de nutrientes, con alegría e historias de amor, son canciones en portugués que han llevado a la fama a esta artista brasileña. “Mi energía proviene del río”, ha dicho, “es como la sangre corriendo por mis venas, no hay forma detenerla, ni a mí”, son palabras de quien también ha declarado que defiende su cultura.

Lanzado apenas en junio pasado, el álbum ha sido considerado un canto de guerra y una carta de amor de su tierra, en Belém, en el profundo Amazonas, el mismo que arde ante la pena del mundo entero y cuando el gobierno nacional reniega de las minorías, las voces indígenas y de quienes han sido esclavos, el color más oscuro en la piel.

Embajadora cultural, nació en la región amazónica de Pará en 1938, hija de una indígena y de un descendiente de esclavos africanos. Su música es una mezcla de sabores brasileños nativos, de esclavos africanos y del caribe, con sonidos alegres de un estilo personal de carimbó, ritmo musical amazónico, patrimonio cultural de ese país sudamericano.

Dona le ha cantado a las hermosas mujeres negras de las favelas, a la mezcla racial, una de sus canciones se ha vuelto un himno gay, pero sobre todo, canta por la unidad y por el amor.

Coronada de flores, y el multicolor vistiendo su cuerpo, un sillón violeta recibió en el centro del escenario a la cantante y compositora de 80 años, como una reina del Amazonas, quien estuvo acompañada por saxofón, guitarra, bajo, batería y percusiones, que interpretaron ritmos de carimbós, bangues y sambas.

Alegre, conversando en su lengua natal, llenó de vitalidad el auditorio al aire libre, con un público que no podía evitar pararse a bailar e improvisar los mejores pasos de samba o cumbia, mientras Dona Onete movía el piecito bajo la larga falda. “Meus amores”, le ha gritado a quienes la escuchaban.

Su primer álbum Feitico Caboclo vio la luz cuando Onete tenía 73 años, aunque ha dedicado su vida a investigar y rescatar el folklor de su lugar de nacimiento, además de ser maestra de historia, sindicalista y secretaria de cultura en su municipio. Sin embargo, desde los 15 años ya cantaba la música tradicional de la región en que nació y la vio crecer. Hoy es una de las artistas de Brasil más solicitada en el mundo, que por una noche, hizo bailar en el Cervantino.

Una probadita de su música se puede disfrutar en el siguiente vínculo, además de que su disco Rebujo se encuentra en plataformas digitales (https://www.youtube.com/watch?v=L9UGnk5G8ac&feature=youtu.be)

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