Händel, un hombre de “mecha corta”: Martínez Palomo

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Ciudad de México. El compositor Georg Friedrich Händel (1685-1759) fue un hombre de “mecha corta”, irascible e impulsivo, desde su incipiente juventud, situación que estuvo a punto de costarle la vida a los 19 años, al batirse en duelo.

En la madurez, se distinguió por su gran apetito, por no decir glotonería, al extremo de ser una persona en sumo obesa que le valió el apelativo de El Oso, y se infiere que padeció de varias pequeñas embolias que le paralizaron un brazo y le dificultaron el habla en diversas ocasiones.

Las anteriores características son parte del perfil médico que el doctor Adolfo Martínez Palomo realizó sobre el autor la noche del martes como parte del ciclo de Conferencias-concierto Músicos y medicina, organizadas por el Colegio Nacional.

Martínez Palomo destacó que poco es lo que se sabe de la vida personal de Händel, a pesar de que es el primer músico en la historia en ser motivo de un libro biográfico.

Contó que el músico de origen alemán, nacionalizado inglés, fue una persona muy cuidadosa de su intimidad, al extremo de que se sospecha que ocultaba algunos pasajes de su actuar o su ser. Su correspondencia, observó, abarca sólo aspectos administrativos.

“En ocasiones tenía acceso de irritabilidad y rabia no controlada, como cuando fingió que tiraría por la ventana a la mejor soprano de la época luego de haber sostenido una discusión con ella. Eso refleja que era de mecha corta. Pero también, en sus muchos ratos de buen humor, destacaba por su inteligencia e ingenio”.

Entre los aspectos poco difundidos de Händel, por ejemplo, destaca su labor como espía dentro de la corte de la reina Ana Estuardo de Gran Bretaña e Irlanda, al servicio del Duque de Brunswick-Luneburg, quien a la postre sucedería a la monarca en el trono con el nombre de Jorge I, indicó Martínez Palomo.

Luego de hacer una semblanza artística del autor, el médico lo definió como un hombre sano en general durante gran parte de su vida. Los problemas comenzaron en la madurez, alrededor de los 50 años, debido a la obesidad producida por su afición a la comida y el alcohol, precisó.

Händel, con seguridad, pudo ser propenso a la hipertensión arterial, por el sobrepeso y el hábito de fumar tabaco en pipa, a consideración del especialista, quien resaltó a la libertad como uno de los principales rasgos del pensamiento del compositor.

“Siempre buscó mantener su independencia como músico, evitó ser tomado como un sirviente; era un huésped de la nobleza”, destacó.

La parte musical de la sesión estuvo a cargo de la cantante Nadia Ortega Petterson y el clavecinista Carlos Adriel Salmerón. Interpretaron arias de las óperas y cantatas Giulio Cesare, Rinaldo, Tra le fiamme, Jerjes y Los placeres terrenales de Dios, así como del oratorio El mesías.

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