Travesías de Von Humboldt y Bondpland facilitaron intercambio científico

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Alexander von Humboldt es un sabio en el sentido estricto de la palabra que los mexicanos hemos hecho nuestro, sin embargo, también debemos reconocer a Aimé Bonpland, pues amó a nuestro país y a Latinoamérica de una manera extraordinaria, sostuvo el biólogo Antonio Lazcano Araujo, quien participó en la mesa redonda Viajeros científicos.

“En estas épocas en que hay fronteras que se cierran —añadió— y muros que se levantan, es muy importante enfatizar la lección intelectual, de cooperación, de comprensión y de apertura que nos dejan las biografías de dos grandes investigadores que se llevaron trozos de México: no sólo en las plantas sino en el corazón mismo.

“La única expedición que realizaron en América Latina amerita celebrarse, pues con sus observaciones oceanográficas, geológicas, botánicas, zoológicas y etnológicas contribuyeron a despertar el interés de las potencias europeas, no sólo en las riquezas naturales de nuestro continente, sino también lograron la posibilidad de realizar intercambios científicos.”

Al acto efectuado este martes en el aula magna del Colegio Nacional también acudieron la doctora Edna Suárez, de la Facultad de Ciencias de la UNAM; el investigador francés Cedric Cerruti, de la Universidad de La Rochelle, y Jaime Labastida, ex director de la Academia Mexicana de la Lengua.

Durante su intervención, Edna Suárez destacó que cuando las personas hablan de ciencia inmediatamente piensan en laboratorios, teorías o ecuaciones, pero una de las características más importantes del conocimiento científico son los viajes.

“En las últimas dos décadas, los viajes se han convertido para todos los historiadores de la ciencia en uno de los temas cruciales de la investigación. Aquellos estudiosos de las expediciones de los siglos XVI, XVII y XVIII nos llevan muchísima ventaja (a los historiadores del siglo XX) para trabajar y teorizar en torno al papel que cumplieron las travesías en esos siglos de formación de lo que es la sociedad moderna.

“Las expediciones hacia América que emprendieron personajes como el geógrafo prusiano Humboldt y el botánico francés Aimé Bonpland, a partir de 1799-1804, no sólo dependían de ciudadanos locales sino de las élites ilustradas.”

El investigador francés Cedric Cerruti definió a Aimé Bonpland como el segundo descubridor de América.

“En esos años Bonpland fue considerado como el secretario de Humboldt por razones políticas, debido a que España y Francia tenían una disputa. Viajero, botánico y médico de profesión, realizó aportes extraordinarios en su viaje al continente americano.

“En términos generales, Bonpland fue el encargado de recolectar las plantas, la mayoría de ellas desconocidas por la ciencia de la época, y de colaborar con Humboldt en la redacción posterior de varios trabajos.”

Finalmente, el intelectual Jaime Labastida, estudioso de las obras de Humboldt, leyó fragmentos de un texto (de su autoría) que servirá como prefacio a la publicación de tres volúmenes que articulan El cosmos, ejemplar final del explorador prusiano, cuyo cuarto tomo quedó inconcluso tras su muerte.

“Humboldt no es un viajero científico, sino un científico que viaja. Es un cosmopolita que no reconoce fronteras; lo que siempre buscó fue el uso pleno y libre del conocimiento científico. Y es irónico que varias personas le reprocharan brindar información a diferentes personalidades, cuando él quiso compartir el conocimiento a todo el mundo.”

La mesa redonda Viajeros científicos tendrá una segunda sesión el próximo 8 de noviembre con motivo del 250 aniversario natal de Alexander von Humboldt.

 

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