Oaxaca se vuelca y rinde tributo al pintor; “nos deja huérfanos”

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Sábado 7 de septiembre de 2019, Oaxaca, Oax. Ayer Oaxaca amaneció de luto y el andador turístico, por donde constantemente se observaba al maestro Francisco Toledo ir y venir, ha perdido un poco de su brillo con el deceso del artista y filántropo ocurrido la noche del jueves rodeado de sus seres queridos.

Al conocer la noticia cientos de personas desfilaron por el andador turístico, algunos prendieron veladoras, otros colocaron cuadros, hojas con palabras, flores, entre otros objetos para rendir homenaje a Toledo, quien durante toda su vida enarboló diversas luchas, ya sea por la defensa de los derechos humanos, la tierra y el territorio, el cerro del Fortín, el maíz nativo y las lenguas indígenas.

Ojos rojos e hinchados, caras largas, semblantes pálidos predominaban entre los presentes, que a toda hora abarrotaron las instalaciones del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), al que el artista definió como su vástago predilecto y que en noviembre cumplirá 31 años de que lo fundó; la mayoría, incrédulos ante el fallecimiento de la persona que a diario veían leerel periódico en el segundo patio del IAGO.

Ciudad de México/Oaxaca, 6 de septiembre de 2019. En memoria de Francisco Toledo (1940-2019), el pueblo de México acudió este viernes al Palacio de Bellas Artes, donde se montó una ofrenda floral dedicada al gran artista juchiteco, defensor de la cultura y la naturaleza. Por su parte, familiares, amigos, trabajadores y la sociedad en general se dieron cita en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca para darle el último adiós.

 

‘‘Déjenme, déjenme pasar a despedirme’’

Toledo nos ha dejado huérfanos”, decían las personas mientras ingresaban al IAGO; “déjenme, déjenme pasar a despedirme”, dijo alguien mientras lloraba por la partida de Toledo; otros sólo observaban el pequeño altar espontáneo hecho por sus amigos y admiradores, coronas de flores se fueron agolpando en los corredores y la fachada del inmueble firmadas por artistas, empresas locales con las que colaboró y políticos, además de ramos.

Otra señora presumía una pequeña postal que Francisco Toledo le obsequió en el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo (fundado por el artista) la cual además le firmó; “esta me la regaló hace casi 20 años, cuando yo era maestra”, rememoró.

Todos y cada uno de los presentes recordaban las anécdotas que vivieron al lado del maestro Toledo y el amable trato que siempre prodigó a quienes se le acercaban; otros mostraban en sus teléfonos celulares imágenes que tenían junto al pintor y unos más tomaban fotos o videos de la ofrenda dedicada al artista plástico.

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