Esto es

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Por el paliacate rojo que ciñó
tu frente
y los huaraches que tejieron
sobre tus pies
una mano de lluvia

Por el venado que lloraba
bajo el árbol del viento

Por la música que cantamos
a la hora de subir las piedras

Por el día que te heriste la mano
abriendo el corazón de un
molusco

Por las dunas de Chipehua
y su oración de granito

Porque vendrá el día padre
en que los ojos de la noche
deje de mirarnos

y las estrellas caigan sobre el
mundo
bajo tierra tendremos nostalgia
de la luz que existió en el
cielo

Por la felicidad escondida
en un coyol

Por tus manos que sueltan su
fuerza

sobre las superficies que tiñes

Por ser el Hamelin de la
pintura y perder a los que te seguían en el bosque oscuro
de la obediencia

Por el silencio que ahogó tu
infancia

Por Kafka

Por el abuelo Chico
y por la familia que mató
cochinos

Por la tía zapatera que cruzó
el río
con una estera de cocodrilo
sobre la espalda

Por el zapoteco que siempre
nos une
Por cuidar los jardines de Oaxaca

Por tus silbidos a medio día
té en París

Por tu arroz al vapor
por la miel con mantequilla

Por la música hindú
por las caminatas en Luxemburgo

Por las ausencias que fueron
el color favorito del chapulín

Por todos aquellos que te
amamos
cuando vimos por primera
vez tus ojos de nanche

Gracias

Poema dedicado por la autora a su padre, Francisco Toledo, en un cumpleaños del artista

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