Falleció ayer el artista plástico juchiteco Francisco Toledo

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Viernes 6 de septiembre de 2019. Oaxaca, Oax. Francisco Toledo murió ayer. Con él se va el máximo defensor de Oaxaca. Con enorme autoridad moral libró intensas luchas en diversos frentes: la defensa de la tierra, de las lenguas indígenas, del maíz nativo y de la libertad de expresión.

Aproximadamente a las 21 horas de este jueves el artista, fundador de La Jornada, falleció en su casa de Oaxaca, rodeado por su familia, que por medio de las redes sociales confirmó la noticia y solicitó respetar su dolor, y la manera en que nuestro padre manejó su intimidad.

El maestro perdió la batalla contra el cáncer de pulmón que lo aquejó en meses recientes. Se fue el artista vivo más importante de México (de acuerdo con sus colegas y las instituciones culturales), quien durante muchos años fue el motor en su tierra natal de decenas de causas sociales.

Desde las 11 horas de anoche se instaló en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca una ofrenda, abierta a todas las personas que quisieran despedir a uno de los grandes creadores del país.

Francisco Benjamín López Toledo, mejor conocido como Francisco Toledo, genio y figura, nació en el municipio de Juchitán de Zaragoza en 1940, donde comenzó su labor de apoyo a las comunidades.

Durante sus 79 años mostró esas facetas, pues no sólo fue un destacado artista que visitó varios países, como Francia; ahí vivió varios años, pero nunca olvidó sus raíces y continuó apoyando diversas actividades y proyectos; fundó la Casa de la Cultura de Juchitán de Zaragoza.

Francisco Benjamín fue el cuarto de los siete hijos de Francisco López Orozco y Florencia Toledo Nolasco. Desde pequeño demostró una especial habilidad para el dibujo, talento que fue alentado por su padre, quien cedió las paredes de la casa a su paleta.

El taller de grabado de Arturo García Bustos fue donde inició su aprendizaje artístico a los 14 años de edad. Concluidos sus estudios de secundaria en la capital de Oaxaca, se trasladó a la Ciudad de México, donde se inscribió en el taller de literatura de la Escuela de Diseño y Artesanías (ahora Escuela de Artesanías del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, Inbal).

En 1959 exhibió sus obras en la Galería Antonio Souza y en el Fort Worth Center, en Texas. Al año siguiente viajó becado a París con el fin de estudiar y trabajar en el taller de grabado de Stanley Hayter.

A los tres años de estar en la Ciudad Luz presentó su primera muestra en una galería parisina y en la Tate Gallery de Londres.

Durante su estancia europea, que duró hasta 1965, fue influenciado por las ideas plásticas de artistas como Alberto Durero, Paul Klee y Marc Chagall.

Las iniciativas más ambiciosas de Toledo fueron la fundación del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), espacio para consulta gratuita que cuenta con más de 61 mil libros especializados en pintura y arquitectura, además de poseer la Colección Toledo-INBA, antes llamada José F. Domínguez, la cual consiste en más de 24 mil piezas de arte incluidas obras de Pablo Picasso, Rufino Tamayo y José Guadalupe Posadas.

También fundó el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa) el 21 de marzo de 2006 y el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo; el primero alberga diversos talleres, exposiciones y ponencias, actividades en las que participan artistas de renombre internacional.

Creó el Patronato pro Defensa y Conservación del Patrimonio Cultural y Natural del Estado de Oaxaca (Pro-Oax), asociación desde la cual lideró múltiples luchas, como la defensa del zócalo de la ciudad de Oaxaca en el sexenio de Ulises Ruiz (2004-2010) y sus bancas, que pretendían retirar para convertirse en botín de políticos.

En protesta, el pintor llevó su banca al zócalo y ahí se instaló; también se opuso a la apertura de un restaurante de comida rápida y a la colocación de su logotipo en el andador turístico al considerar que atentaba contra la fisonomía cultural de la capital de Oaxaca.

Una de las acciones en las que se enfocó el artista fue la defensa de las lenguas indígenas. Dentro del CaSa se gestaron materiales didácticos en los que se promovió el uso de las variantes de las lenguas que se hablan principalmente en territorio oaxaqueño, incluso se instituyeron los Premios CaSa de creación literaria en lenguas nativas.

En su faceta de activista demandó a las autoridades un trabajo de fondo con el fin propósito de preservar las lenguas originarias; para ello exigió que los alumnos egresados de la Educación Normal Bilingüe e Intercultural de Oaxaca (Enbio) fueran designados profesores en localidades en las que hablen su lengua, lo que promoverá su uso; aportó materiales didácticos y otorgó becas a alumnos de escasos recursos.

Contra los transgénicos

Francisco Toledo expresó en repetidas ocasiones su preocupación por el medio ambiente y su conservación. Decidió manifestar su rechazo al uso de transgénicos en México, lucha en la que recibió el respaldo de diversas organizaciones y expertos; incluso dirigió una misiva al entonces presidente Enrique Peña Nieto con el fin de demandar su atención inmediata en el tema y declarar a México libre de transgénicos.

Aunque esto no ocurrió, su lucha hizo eco en artistas como Rubén Albarrán y los grupos Enjambre y la HHH Botellita de Jerez.

Toledo creó un peluche de una mazorca con una cara de calavera con la intención de concientizar acerca del daño provocado por los transgénicos en el campo.

Defender el cerro del Fortín

Durante el gobierno de Gabino Cué Monteagudo (2010-2016), Francisco Toledo encabezó dos luchas desde el Pro-Oax con el propósito de combatir proyectos gubernamentales: la primera fue contra la construcción de un distribuidor de Cinco Señores, al considerar que no tomaba en cuenta a peatones, ciclistas y zonas verdes, además de que promovía el uso del automóvil y, por tanto, la contaminación. Por este motivo incluso encabezó una bicimarcha a la que se sumaron varias organizaciones y la sociedad civil.

Asimismo, se opuso a la construcción del Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca, proyecto que Cué Monteagudo –junto con el ex titular de la Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico (Styde) José Zorrilla– pretendía erigir en el cerro del Fortín, entre el auditorio Guelaguetza y el hotel Victoria, propiedad del titular de la Styde.

Durante esa lucha, Toledo fue apoyado por el artista Sergio Hernández y organizaciones sociales defensoras del agua y del medio ambiente, así como por vecinos de colonias aledañas. Incluso, durante una marcha encabezada por el fundador del Pro-Oax hubo un ataque de los trabajadores de la obra que formaban parte de la Confederación de Trabajadores de México, durante el cual una activista resultó herida.

El artista realizó foros de discusión y para la presentación de proyectos alternativos en los que convocó a expertos y a funcionarios de gobierno; éstos últimos nunca asistieron. Finalmente, la construcción en el cerro del Fortín fue suspendida y el Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca tuvo que ser edificado en el municipio de Santa Lucía del Camino.

Toledo por Ayotzinapa

La noche del 26 de septiembre de 2014 en el municipio de Iguala, Guerrero, fueron desaparecidos 43 estudiantes de la Escuela Normal Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa. Francisco Toledo calificó de terrible esta situación y demandó que los jóvenes fueran regresados a sus familias. El artista creó 43 papalote en el Taller Arte y Papel fundado por él en San Agustín Etla, mismos que hizo volar en el andador turístico y los cuales fueron llevados en diversas exposiciones por Juchitán y la Ciudad de México.

Juchitán y el sismo

En septiembre de 2017 un sismo de magnitud 8.2 sacudió a México. El epicentro fue en el estado de Chiapas; sin embargo, la zona más afectada fue el Istmo de Tehuantepec. Ante esta desgracia el artista, junto con sus colaboradores, apoyó la instalación de comedores comunitarios a los que se surtía de alimentos. Además, promovió el rescate de la infraestructura tradicional de las zonas afectadas y de igual manera creó dos grabados, los cuales fueron puestos a la venta con la finalidad de recaudar recursos en beneficio de los damnificados.

Aunque nunca se sintió a gusto con los reconocimientos públicos, recibió el Premio Príncipe Claus (2000); el Premio Right Livelihood (2005), por su dedicación a la protección y mejora de la herencia, ambiente y vida de la comunidad de Oaxaca, y en 2007, el Consejo Universitario de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca lo distinguió con el doctorado honoris causa.

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