Regresan a Los Pinos los 33 cuadros encargados por Carlos Salinas

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Ciudad de México. De lo perdido, lo que aparezca. Lo bueno fue que aparecieron vivitos y coleando los 33 cuadros realizados en 1993 por encargo del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari para conformar lo que se llamó Colección de pinturas de la residencia presidencial Los Pinos, cuya ubicación y estado fueron reclamados en diciembre pasado mediante una carta firmada por los artistas Francisco Toledo, Sergio Hernández e Irma Palacios, dirigida a la titular de la Secretaría de Cultura federal, Alejandra Frausto Guerrero.

En ese momento la mayoría de las obras ya no colgaban en las paredes de las diferentes unidades de la otrora residencial oficial.

Treinta y tres visiones de la pintura en México

Ahora los cuadros regresarán a su lugar de origen en la exposición De lo perdido, lo que aparezca: 33 visiones de la pintura en México, que será inaugurada el miércoles 28 a las 18 horas en el Complejo Cultural Los Pinos, en la casa Miguel Alemán. La técnica mixta de Toledo Murciélagoilustra la invitación.

Aparte de los artistas mencionados, también hay obra de Gustavo Aceves, Enrique Canales, Miguel Castro Leñero, Rafael Cauduro, Alejandro Colunga, Rafael Coronel, Roberto Cortázar, José Luis Cuevas, José Chávez Morado, Beatriz Ezban, Manuel Felguérez, Julio Galán, Vicente Gandía, Luis García Guerrero, Gunther Gerzso, Lauro López, Luis López Loza, Rodolfo Morales, Luis Nishizawa, Silvia Ordóñez, Vicente Rojo, José Luis Romo, Ignacio Salazar, Susana Sierra, Juan Soriano, Eduardo Tamariz, Humberto Urbán, Cordelia Urueta, Ismael Vargas y Germán Venegas.

En el quinto año de su mandato, el 5 de noviembre de 1993, Salinas de Gortari dio a conocer una incipiente ‘‘colección de pinturas de la residencia presidencial Los Pinos”, integrada por la obra de 33 artistas nacionales que les fue encargada y pagada.

En el catálogo respectivo el entonces gobernante escribió en la presentación que ‘‘la idea de crear una colección permanente de pintura mexicana se debió a la conveniencia de proveer a la residencia presidencial de Los Pinos con una colección propia, con el fin de remplazar las obras exhibidas de manera temporal en las oficinas, que pertenecen al Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), y que son admiradas a diario por una gran cantidad de visitantes de México y el extranjero”.

¿Cuál será el destino de ese acervo pictórico?

A raíz de la carta de Toledo, Hernández y Palacios, la mayor parte de las obras fueron ubicadas en una bodega dependiente de Presidencia de la República, en la avenida Constituyentes, por parte de su Dirección General de Bienes Materiales, en un área reservada para obra de arte. Estaban embaladas e identificadas. Posteriormente fueron llevados allí los cuadros que aún permanecían en Los Pinos. Luego, se dijo que ese acervo fue trasladado a Palacio Nacional, en cuyas oficinas fue colgado. Aunque la obra pertenece a Presidencia, fue comisionada específicamente para las paredes de Los Pinos, porque los pintores invitados a participar en la colección recibieron medidas muy concretas, incluso a algunos se les enviaron los lienzos. Ahora hay que ver si la exposición De lo perdido, lo que aparezca es permanente. De no ser así, ¿cuál será el destino final de la colección, que debería permanecer junta?

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