La sociedad está enferma; la sanación no vendrá de las leyes: Laura Esquivel

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Ciudad de México. La escritora Laura Esquivel, en colaboración con el artista y diseñador Jordi Castells, recupera la iconografía y la tradición de la historieta mexicana para presentar por primera vez una novela gráfica basada en su relato A Lupita le gustaba planchar.

Se trata de una historia publicada hace cinco años, que ahora, en su nuevo formato, adquiere vigencia, pues es protagonizada por una mujer policía, una suerte de antiheroína inmersa en la violencia y el abuso, la corrupción y las ganas de superar las adversidades, sostiene la autora.

‘‘Lupita es un personaje poderosísimo, totalmente simbólico”, sobre todo porque reaparece en tiempos en los que es necesaria una reflexión profunda en torno a lo sagrado femenino, añade la escritora en entrevista con La Jornada.

Escarnio público y curación

En el país, considera Esquivel (Ciudad de México, 1950), ‘‘con lo que realmente tenemos que lidiar es con aceptar que somos una sociedad enferma emocionalmente. Lupita es reflejo de ello: habita un mundo sórdido en el que la han devaluado, violentado; es una mujer que ha recurrido al alcohol para poder sobrellevar un dolor enorme.

‘‘Lupita es mi forma de hacer visible esa enfermedad emocional social: le gusta chingar, le gusta tener la razón. Cae nuevamente en sus adicciones a partir de que es testigo de un crimen, vive el escarnio público, pero finalmente sana.

‘‘Ese planteamiento, el de la sanación, coincide mágicamente con los momentos que estamos viviendo, para reflexionar en que la sanación de nuestra enfermedad emocional como sociedad nunca va a llegar por medio de la justicia de acuerdo con las leyes. No están ahí las respuestas.

‘‘Mucho menos es una solución la fragmentación, las diferencias, la exclusión, el castigo, el juicio, ni entrar en una escalada de violencia. El odio y la rabia son una cárcel donde uno se encierra para convertirse en una víctima eterna.

‘‘La sanación debe venir de un trabajo interno, como el que hace Lupita, para recuperar y reconstruir el corazón, y no me refiero a una cuestión romántica. Hablo del corazón como aquello que hace vibrar, pero también entrar en armonía con todo lo que nos rodea, no tiene nada que ver con el desorden político, es sanar el corazón propio para conectarlo con el corazón de otro ser humano.

‘‘Es muy válido gritar si algo me dañó, pero a partir de ese dolor debemos saber qué es lo que tenemos que sanar. El dolor no está bien, pero tampoco se va a suprimir con otro dolor igual o peor. Podemos sentir como propio el dolor ajeno, pero poco abonaríamos si dijéramos que la salida es violentar.”

Esa es la gran reflexión que encierra la historia del personaje de Esquivel, ahora ilustrada por Jordi Castells, en un libro en el que vemos a la niña que es abusada sexualmente y que al crecer busca salidas falsas en las drogas hasta que finalmente encuentra el camino, guiada ‘‘por otras mujeres que saben vivir en comunidad y que no han perdido la tradición ancestral que permite conectar con el todo. Más allá de ser cuerpos diferenciados, hay que tener presente que somos un solo espíritu.

‘‘Son dolorosísimos los feminicidios, pero también están los muchachos de Ayotzinapa, o todos aquellos que han sido forzados a dedicarse al narco. Hay todo un aparato que está desintegrando a la sociedad y anulando la posibilidad de que vivamos en paz, dignamente. Pero aún así, soy muy optimista, creo en la posibilidad de crear comunidades sustentables, libres, intercontectadas en beneficio de todos, estamos en el camino.”

Laura Esquivel comenzó a escribir la historia en 2000, recuerda; originalmente se llamaba La astilla de cristal, ‘‘y fue la propia Lupita la que me llevó por caminos que no había abordado al intentar explicaciones, por ejemplo, de dónde viene esa baja autoestima nacional o ciertos complejos y problemas que no hemos solucionado a nivel nacional. Suspendí la escritura de la novela porque me pidieron hacer Malinche, luego me invitaron a ser directora de Cultura de la delegación Coyoacán, donde conocí lo que pasaba en el mundo de la política, lo que me hacía falta para continuar con Lupita; fue un trabajo muy fuerte retomar la novela.

‘‘Para mí, la literatura es una cuestión integral, por eso le pongo música, imagen y sonido, espero incursionar en el aroma, tiene que ser así. Por eso Jordi ha sido un gran cómplice, me da mucho gusto que lo pudimos concretar porque en México por un tiempo se perdió la tradición de leerhistorietas.”

Difícil, encontrar editor, afirma Jordi Castells

Esta novela gráfica estuvo lista para ser publicada hace dos años, pero fue difícil encontrar editor, explica Jordi Castells, quien considera que ‘‘las editoriales tienen que apostar más por estos formatos, pues a veces solamente ven los números de lo que les ha funcionado y pocas ocasiones hay visionarios que dicen: ‘vamos por algo nuevo’. Las revoluciones en la literatura, en cuanto a lo comercial, han salido de alguien que dijo: ‘vamos a darle chance a esta persona’. Nos da gusto que Penguin Random House haya tenido el valor de aventarse con este libro”, concluye el artista.

La novela gráfica A Lupita le gustaba planchar será presentada hoy a las 19 horas en el cine Lido del Centro Cultural Bella Época (Tamaulipas 202, esquina Benjamín Hill, colonia Condesa).

 

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