'Oriundos' retrata la migración española a México: Fernández

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Ciudad de México. La migración española anterior al exilio es un fenómeno poco estudiado y no existen testimonios suficientes de cómo fue el peregrinar de los españoles a México, sobre todo en las décadas finales del siglo XIX, sostiene el poeta, ensayista y editor Fernando Fernández, con motivo de su libro Oriundos, en el que reconstruye el pasado no sólo de su familia, sino de migrantes que llegaron desde Asturias, algunos para quedarse y morir aquí, otros para volver años más tarde a su patria.

Oriundos, publicado por Cataria, ‘‘es el retrato de un fenómeno social muy importante que no se ha atendido nunca: la migración española a México anterior a la Guerra Civil. El exilio español ha sido un fenómeno tan fuerte, tan poderoso, tan prestigioso en términos culturales, que ha ocultado las largas décadas de migración española a México”.

Esa migración no es sólo importante para ciertas zonas de España, ‘‘sino también en términos sociales. A partir sobre todo de las últimas décadas del siglo XIX influyó mucho la presencia silenciosa de todos esos grupos de españoles que vinieron a enriquecer la experiencia mexicana. El libro retrata ese fenómeno, que no ha sido atendido prácticamente desde ninguna ladera. Ya no digamos desde el arte, el cine, la novelística”.

Este libro testimonial comenzó a escribirse en 2001, tras el cierre de la revista Viceversa, en la que Fernando Fernández fue director. Viajó a España, tierra natal de su madre, pero en lugar de instalarse en Madrid, que era su primera idea, el homenaje a un maestro rural –su bisabuelo– lo llevó a una aldea de 90 habitantes.

‘‘Cuando me vi entre entre 10 o 15 octogenarios, todos los cuales habían sido alumnos de mi bisabuelo, en los años 20, y recordaban episodios de su vida, poemas, historias literarias que habían aprendido en su clase y cuando vi que todos estaban emocionados por recuperar la memoria de aquel viejo maestro, muerto hacía 50 años, me di cuenta de que nada tenía qué hacer en Madrid, sino que necesitaba instalarme en Asturias. Estaba donde tenía que estar”.

La aventura no se inició por motivos literarios; poco a poco se fueron juntando las historias hasta reunir los testimonios de las personas que viajaron a suelo mexicano. ‘‘Dos tíos abuelos míos, que habían vivido 30 años en México, primos pero no eran muy cercanos, y tenían infinidad de historias de la migración de asturianos a este país. Comencé a reunirme con ellos, a entrevistarlos y poco a poco me fui dando cuenta de que había un libro testimonial, periodístico, calidad que me parece nunca perdió. Para mí eso por supuesto nada tiene que ver con la novela. Es un gran reportaje, si fuera cine sería un documental sobre cómo migraron los asturianos a México, algunos se quedaron a morir como mis abuelos y otros volvieron y murieron en Asturias”.

 

Memoria personal y colectiva

En Oriundos ‘‘hay un apego al testimonio que me parece está en el corazón del libro; las entrevistas con los que fueron alumnos de mi bisabuelo sí son literatura en tanto que nuestro oficio, el periodismo, dentro de su enorme nobleza, también es un género literario”.

Es la historia también de sus abuelos paternos. ‘‘Mi abuelo Santos, el hijo del maestro del pueblo, era un hombre hermético, áspero, que poco a poco fue perdiendo la memoria. Estuve muy cerca de él en sus años finales y en cierto modo el libro es una suerte de recuperación de todo aquello que tenía en la mente pero que nunca me transmitió, primero porque no estaba en su carácter y después porque lo había olvidado todo”.

Y de su abuela. ‘‘Él era el que mandaba en esa casa. Cuando él empezó a perder sus facultades y a alejarse de la realidad, ella floreció en sus años 80. Sus últimos 15 o 20 años, contó lo que no había contado, lo que calló mi abuelo. Todo aquello que viví en Asturias, ella me lo contaba en la sobremesa”.

Es además un ejercicio de investigación basado no sólo en testimonios, sino en documentos. ‘‘Es un ejercicio de microhistoria en el que todas esas pequeñas historias familiares cómo se contrastaban con el trasfondo general histórico de su tiempo”.

–Es una memoria personal ycolectiva.

–Tengo debilidad por los viejos, me gusta muchísimo conversar con ellos y sí, efectivamente, más que una memoria familiar veo un ejercicio de microhistoria relacionado con una época específica marcada por la migración y, sobre todo, una suerte de estudio de la vejez.

“La enorme mayoría de los personajes, o todos los personajes principales del libro, los seis, siete, ocho, todos tienen por lo menos 80 años. Es un diálogo con los viejos que hablan, sí de una familia, pero sobre todo de una época. Me parece que el drama del libro está en que no solamente ha desaparecido, con las muertes de ellos, el mundo de Asturias que trajeron a México, sino que también ha desaparecido el mundo tradicional rural asturiano del que salieron; entonces su punto de partida y de llegada ya no existe.

Sólo queda en medio su vida que ha pasado, que ya no existe y por lo tanto su testimonio: es el testimonio de un doble mundo que desapareció.

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