‘Ofrenda’, nuevo libro del fotógrafo Luis Enrique Aguilar

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Ciudad de México. Inspirado en las prácticas de las antiguas culturas mesoamericanas, el fotógrafo Luis Enrique Aguilar emprendió un proyecto para rendir tributo a la naturaleza y los poderes de ésta, así como a su propia genealogía y su historia de vida.

Fue así que nació el fotolibro Ofrenda, el segundo volumen del proyecto Incubadora de libros, de Inframundo, la editorial de Galería Hydra, espacio donde ese material fue presentado la noche de este viernes por Maya Goded, Ana Casas Broda y el autor.

De forma paralela fue inaugurada una exposición con las imágenes en gran formato de ese material, la cual permanecerá abierta al público hasta el viernes 30 de agosto en esa galería, ubicada en Tampico 33, colonia Roma Norte.

Nacido en la Ciudad de México en 1980, Luis Enrique Aguilar comenta a La Jornada que esta obra dista mucho de su quehacer cotidiano, el cual está enfocado a la fotografía documental, y en este caso se centra en un aspecto muy personal e íntimo.

Este ejercicio, explica, tiene que ver con su historia de vida, con registrar de manera gráfica un conocimiento ancestral en el cual fue adentrado desde muy temprana edad y que tiene que ver con la manera en la que las antiguas culturas de México rinden tributo a la naturaleza con el propósito de dialogar con ella, agradecerle y solicitarle anuencia.

En específico, comenta, se inspiró en los indígenas wixárikas o huicholes que antes de emprender una peregrinación y al llegar a sus sitios sagrados ofrecen una ofrenda a sus deidades con el ánimo de que les ayuden a encontrar respuestas.

Resultado de un proyecto de casi tres años, el libro consigna en imágenes un sistema de prácticas que tienen sus orígenes en los pueblos originarios de México y han sido sistematizadas en El arte de vivir a propósito, método concebido por el antropólogo Víctor Sánchez, su tío.

Las imágenes registran diversos procesos que el autor emprendió a manera de ofrenda, como “El entierro del guerrero”, una práctica que consiste en enterrarse toda una noche, sin dormir, para comunicarse con la madre Tierra, o “La recapitulación”, un ejercicio de memoria y agradecimiento en el que se recuerda en voz alta alguna etapa de la existencia.

Este libro es mi Nierika, esa ofrenda que hacen los wixárikas para conectar el pasado con el presente, una amalgama de energía para prolongar lo sabiduría de los antepasados y lograr la trascendencia de lo físico”.

Lo que busca Aguilar mediante su Ofrenda es compartir su experiencia y al mismo tiempo despertar en en el espectador la curiosidad y el deseo de aventurarse a realizar sus propias prácticas para conectarse con su espiritualidad y buscar su otro yo.

 

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