Inicia festival de monólogos con 'Kafka, donde estás, están todos los mundos'

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La obra Kafka, donde estás, están todos los mundos, de la compañía La Máquina de Teatro, dio inicio en la Ciudad de México a la décimoquinta edición del Teatro a Una Sola Voz-Festival de Monólogos, después de una gira de tres semanas por varias ciudades del país. El festival tendrá lugar en el Centro Cultural del Bosque (CCB) hasta el 10 de agosto.

Kafka... es una creación de Clarissa Malheiros y Juliana Faesler, directoras artísticas de La Máquina de Teatro, a partir de textos del escritor checo, Walter Benjamín, Marina Garcés y Jonathan Safrán. La obra interpretada por Malheiros forma parte de la serie Encarnaciones Filosóficas, que comprende además, La hora del diablo, de Fernando Pessoa, y Cuánto pesa una nube, de Antonin Artaud. Con Kafka... y La hora del diablo la compañía con 23 años de existencia hizo una temporada de marzo a mayo en el CCB. El 18 de octubre se estrenará Cuánto pesa una nube en el Teatro Santa Catarina.

En las tres obras se abordan “temas fundamentales en este antropocena que vivimos”, expresa Malheiros entrevistada al término de la función en la Sala Xavier Villaurrutia del CCB. Kafka... retoma varios cuentos del escritor checo: Ante la ley, una pequeña fábula de la novela El proceso, Investigaciones de un perro, La metamorfosis e Informe para la academia. La mayoría tiene que ver con animales en la medida que para la actriz ésto “justo es un tema fundamental de tratar”. 

Kafka “trabajó en torno a esa idea de la fábula antigua por ser una manera de abordar el yo y el otro. Utiliza el animal para pensar la otredad. Al hacer esta división hace un gran cuestionamiento sobre qué es nuestra identidad. Respecto al cuento Investigaciones de un perro siento que uno puede pensar en un judío en los ghettos de Praga antes de la Segunda Guerra Mundial. Sería un poco simplista decir que uno se siente un poco menos que un perro, sin embargo digamos que allí hay un trasfondo en que Kafka hace hincapié en que nos reconocemos capaces de no valorar al otro. Para esto utiliza la voz del animal”.

En el escenario la actriz alterna el monólogo con los ladridos de un perro. Incluso, en cierto momento le pide al público que haga eco de sus ladridos, cosa que hace. A media obra entabla un diálogo con los espectadores en cuanto a sus mascotas, incluidos los gatos, al pedir sus nombres y cuánto tiempo llevan con ellos. Para Malheiros es esencial legislar la situación de los animales en México. Apunta que Kafka tenía “una ética impecable” al respecto. Era vegano, al igual que ella y Faesler. 

La entrevistada es de la idea de utilizar el teatro como “un espacio de reflexión muy abierta y directa”, porque es “una plataforma de diálogo más que nada”. Hace referencia a la receptividad que la obra tuvo durante la gira del Festival de Monólogos: “El público está muy interesado y hay un diálogo profundo. Claro, el entretenimiento es válido, nos divertimos, sin embargo, por otro lado el diálogo más profundo es un estímulo necesario frente al momento que vivimos”.

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