Diseños artesanales, entre el plagio y el impacto en la industria de la moda

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Ciudad de México. El caracol que desde la época prehispánica pinta de púrpura los hilos, el azul añil o la grana cochinilla, hilos de algodón, henequén o seda, el uso del telar de cintura, ‘‘tesoros de los pueblos”, algunos desaparecidos o en peligro de extinción, es posible conocerlos en la exposición México textil: sur/sureste, montada en el Museo de Arte Popular (MAP).

‘‘Hay una evidente pérdida de materiales y tiene relación directa con la inconsciencia que hay de la explotación de los recursos”, sostuvo la curadora Manuela López Mateos al hablar sobre la muestra en la que la indumentaria es protagonista y el huipil es una guía. Los tiempos de la tierra para recolectar las materias, el hilar y teñir de las piezas textiles son fundamentales.

‘‘Últimamente hay un auge en México y el mundo de la apropiación en una línea muy delgada que la separa del plagio, donde la producción artesanal tiene un impacto en la industria de la moda’’, añadió. 

Lo que no se comprende, no se quiere 

Con una visita al museo se aprende a mirar de cerca y distinguir prendas impresas en China, y no nacionales tradicionales, bordadas a mano, por ejemplo. Lo que no se comprende no se quiere, expresó Manuela López Mateos; por eso el interés fue ‘‘traer a la ciudad una rápida revisión de qué es la riqueza textil, el algodón o el añil, cómo se tratan y se usan. Siento que en las urbes es una idea muy vaga la que tenemos, el acercamiento siempre es hacia lo estético y no tomamos en cuenta lo que hay detrás, como la vida del artesano o cómo se hace un lienzo de algodón.”

Un ejército de hormigas de blanca seda, se esparce en patrones circulares sobre un lienzo oaxaqueño de San Pedro Cajonos, todo bordado a mano. La pieza es un aporte de la colección del artista Francisco Toledo, ‘‘gran gestor y defensor de los recursos naturales. Me atrevería a decir que la explosión que ha tenido Oaxaca en la producción artesanal ha sido gracias a que él ha retomado trabajar con materiales así de complejos”.

Es una de las aproximadamente 360 piezas reunidas en la muestra que se aloja en los 500 metros de la sala del primer piso del museo ubicado en la esquina de Revillagigedo e Independencia, Centro Histórico. ‘‘Vincular la biodiversidad y el arte popular” es parte de la finalidad, para difundir las técnicas, materias y procesos en la labor de los pueblos de México para la creación de piezas textiles muy dependientes de los tiempos de la tierra, apuntó Manuela López Mateos.

‘‘La creación de las tejedoras es muy impresionante”, jamás es idéntica, aunque ‘‘las técnicas necesitan un conocimiento científico tremendo; se dedican no sólo a hacer cosas hermosas, hay lienzos con geometrías puras, es todo el ingenio y conocimiento aplicado al máximo esplendor.”

Técnica del huipil de Choápam, desaparecida

Textiles antiguos, otros que datan de 1950 y unos actuales, creados prácticamente ‘‘anteayer”, se suman a la selección, varios préstamos de museo, como el Nacional de Antropología o el Claustro de Sor Juana, así como colecciones privadas. Algunas prendas se han dejado de hacer, como un huipil de Choápam, Oaxaca, cuya técnica ha desaparecido, su escasez y delicadeza dificultan admirarlo.

La primera de tres muestras recopila las expresiones, técnicas y materiales de ocho estados, entre ellos Oaxaca, Chiapas y parte de Veracruz, además de la península de Yucatán. ‘‘En esta región habita la mayor parte de la población indígena del país, 68.42 por ciento”, de acuerdo con una cifra difundida por el MAP. Las siguientes exposiciones estarán dedicadas a la región del centro y el norte.

La extinción de la biodiversidad, los cambios migratorios, la presión social y el escaso aprecio por el laborioso trabajo artesanal son factores que ponen en peligro la continuidad de la confección de algunas prendas y técnicas. La curadora mencionó que la indumentaria masculina está perdida en muchas regiones, principalmente por las migraciones.

‘‘El mundo contemporáneo ha impactado en las regiones. Los pueblos originarios han sido afectados por la vorágine de la modernidad”, deplora la experta originaria de Juchitán.

El henequén, que alguna vezfue una industria boyante, hoy es rebasado por la industria voraz, oen algunas zonas han cambiado, donde la lana es sustituida por el algodón.

El caracol púrpura que habita las costas oaxaqueñas, por ejemplo, que después de un proceso de sacarlo del mar, obtener el líquido que gracias al sol y el aire cambia el color de los hilos y luego es regresado al mar, es una especie en peligro de extinción, aunque ya hay algunas iniciativas para protegerlo; una de éstas la encabeza la antropóloga Marta Turok.

(La exposición México textil: sur/sureste, en el Museo de Arte Popular, concluirá el 11 de agosto.)

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