Murió Andrea Camilleri, creador del comisario Salvo Montalbano

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Ciudad de México. La cadena estatal RAI interrumpió su programación ayer para difundir la noticia del fallecimiento a los 93 años del escritor italiano Andrea Camilleri y comentar su obra. En 1954 el narrador había intentado colaborar en esa televisora pero fue rechazado por ser ‘‘demasiado comunista”.

El deceso ocurrió en el hospital Santo Spírito en la capital italiana, donde Camilleri se recuperaba de un ataque cardiaco que tuvo el pasado 17 de junio. A pedido del escritor y su familia, los restos mortalesno serán expuestos y serán sepultados este viernes en una ceremonia privada.

Andrea Camilleri, quien nació en Porto Empedocle, Sicilia, el 6 de septiembre de 1925, alcanzó espectacular éxito internacional con el comisario Salvo Montalbano y sus intrigas ambientadas en una hipotética Sicilia, que luego fueron producidas por la RAI.

Ayer la televisora informó: ‘‘Todas las redes RAI han cambiado su programación de inmediato durante la jornada entera para recordar al maestro Andrea Camilleri, quien murió esta mañana a los 93 años”. Y detallaron la amplia difusión de mensajes que se emitirán y concluirán el sábado en torno a la vida y obra del reconocido literato.

Hombre de izquierda

La fama alcanzó a Camilleri en 1998 a la edad de 73 años, tras haber sido guionista para televisión, director teatral y profesor de arte dramático.

Con Montalbano, nombre elegido en homenaje al escritor catalán Manuel Vázquez Montalbán (1939-2003), se convirtió en uno de los escritores de mayor éxito en Italia y su personaje protagoniza todavía una popular serie de televisión, supervisada por su creador y distribuida en muchos países, en particular en América Latina.

Camilleri debutó en el mundo literario con su novela El curso de las cosas. En 1994 comenzó su reconocimiento con la publicación de la primera entrega de Montalbano, La forma del agua (editada en Italia por Sellerio y, en España, por Salamandra).

En el presente, ‘‘es el escritor más leído en el país y uno de los que cuentan con más seguidores en toda Europa”, difunde el diario español El País.

El diario italiano Corriere della Sera reportó que el escritor no fue contratado en la RAI en 1954 porque el entonces director de la emisora, Filiberto Guala, lo consideró ‘‘demasiado comunista”; sin embargo, fue admitido tres años después.

Tras el deceso de Camilleri se suscitó una polémica, pues el ministro italiano del Interior, el ultraderechista Matteo Salvini, publicó un tuit de condolencias y definió al escritor como ‘‘un incansable narrador de Sicilia”, lo que desencadenó las críticas de muchos usuarios de esa red social, informó el rotativo Il Messaggero.

Muchos italianos recordaron la huelga del pasado junio y la discusión entre ambos personajes, iniciada cuando Camilleri criticó al funcionario. ‘‘No creo en Dios, pero ver a Salvini aferrando el rosario me da una sensación de vómito. Está claro que todo esto es instrumental”. Los partidarios de éste, respondieron con severos insultos dirigidos al narrador.

Ahora muchos usuarios de Twitter han definido a Salvini como un ‘‘provocador” y un ‘‘hipócrita”. ‘‘¡No lo respetabas cuando estaba vivo, simplemente deberías avergonzarte de honrarlo!” y ‘‘Si hubo una vez en la vida en que podrías no escribir nada y callarte, fueen esta ocasión”, son algunos de los comentarios que aparecieron en la cuenta del ministro.

En 2009 Camilleri, así como Antonio Tabucchi, Dacia Maraini y Dario Fo, premio Nobel de Literatura, firmaron una carta contra ‘‘las nuevas leyes raciales” en Italia, que introducían el delito de inmigración ilegal y permiten la formación de grupos civiles que harán rondas e informarán a la policía.

El ‘‘fenómeno Camilleri”, que ha suscitado estudios, tesis y ensayos, en parte se debió a la personalidad excéntrica del escritor, quien residió más de 50 años con su mujer en una modesta residencia de Roma; a su incansable producción, su sorprendente cultura y su manera de llevar la fama.

Reacio a escribir sobre la mafia, emblema de su isla, Camilleri se definió siempre como un hombre de izquierda y su visión política está implícita en todas sus obras.

‘‘No me lamento. He tenido suerte en la vida. Me he ganado el pan haciendo lo que me gusta hacer”, reconoció en una entrevista radiofónica hace un mes.

Sicilia, compleja y refinada

Con más de un centenar de títulos y 30 millones de ejemplares vendidos, la obra de Andrea Camilleri está impregnada de la compleja y refinada mentalidad siciliana como ocurre a otros renombrados escritores de su región, entre ellos Leonardo Sciascia, Giuseppe Tomassi di Lampedusa y el Nobel de Literatura Luigi Pirandello.

Con el fallecido escritor catalán Manuel Vázquez Montalbán mantuvo una profunda amistad alimentada por una visión política común. La brillante capacidad de Camilleri para jugar con la lengua fue el secreto de su escritura, llena de humor, con la que logró desdramatizar situaciones, bromear y contar muertes, fechorías, trampas, amor y sexo.

Fue traducido en medio mundo, desde francés, inglés, alemán y portugués, pasando por japonés y finlandés, entre otros idiomas.

El perro de terracota, su primera novela traducida al castellano, hizo conocer a finales de los años 90 del siglo pasado la personalidad del meláncolico investigador siciliano que trabajaba en Vigata.

Los personajes de Camilleri ‘‘hablan latín” –traducido luego al italiano– cuando se expresan claramente. Y cuando hablan siciliano, es porque no quieren que se les entienda y pasan sin previo aviso de un idioma a otro.

En 2016, cuando perdió la vista, Camilleri publicó L’altro capo del filo,una nueva investigación de Montalbano que contó haber dictado a su asistente.

Entre sus muchos libros, reconoció que prefería la historia de Il re di Girgenti sobre un campesino que se convirtió en el rey efímero de Girgenti, el antiguo Agrigento, todavía bajo el dominio español en el siglo XVII.

La novela está escrita íntegramente en siciliano, con pasajes en español.

Andrea Camilleri, quien preparaba un montaje para la temporada de verano en las romanas Termas de Caracalla con una obra sobre la autodefensa de Caín, compartió recientemente con tono divertido que le gustaría terminar su carrera ‘‘contando historias en una plaza y pasando luego entre el público con la gorra en mano”.

(Con información de Afp)

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