‘La gran lucha del mundo’ intensifica la batalla por la autenticidad

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Ciudad de México. En la comedia La gran lucha del mundo, la compañía La quinta teatro y al rescate hace una analogía entre la vida y el deporte-espectáculo de la lucha libre para mostrar los roles impuestos en una sociedad donde “todos somos farsantes”.

En la Plaza Ángel Salas del Centro Cultural del Bosque, los actores que interpretan a los luchadores Rey Junior, Hermosura, Mundo y el autor, con golpes por todas partes, saltos y piruetas siguen en el ring los estatutos de la lucha libre del bando rudo y el técnico para ganarse el derecho a usar una máscara auténtica y no la que le es dictada.

Entre gritos y porras el público toma partido por algún bando. Enloquece al ver a los luchadores, que en dos o tres caídas sin límite de tiempo, comparten parte de su vida, sus sueños y miedos.

La obra de Berta Soní, está inspirada en El gran teatro del mundo de Calderón de la Barca que muestra cómo es la vida del hombre donde se actúa de acuerdo al papel que les ha asignado el autor, hasta que se apaguen las luces de ese gran show.

En ese ambiente de festividad que suele generar la lucha libre, el personaje del autor, interpretado por Berta Soní, presenta a los luchadores y da indicaciones de lo que deben hacer en el ring y quien debe ganar cada caída, pero antes de que inicie el espectáculo dos de los protagonistas comentan que ya están cansados de seguir las instrucciones del autor.

Mientras transcurre la obra entre llaves y contrallaves, el público va conociendo a los personajes y lo que cada uno desea en su vida. Está Hermosura, una joven que sueña con ser luchadora, también está el Rey Junior, quien por las que se esfuerza no encaja en esa máscara y ropa, y también está el mundo, un luchador que desea ser libre y ser acorde con su pensamiento.

El espectáculo que combina lucha libre, música y teatro refleja el comportamiento humano y el constante enfrentamiento entre ”buenos y malos”. En ese espacio de culto, en que se ha convertido la lucha libre, vemos los reprimidos deseos de tres personas que por costumbre obedecían al personaje del autor.

Después de que uno de ellos tiene un sueño donde ve a un niño sin futuro, pero con la posibilidad de elegir quien quiere ser de grande, el montaje adquiere otro ritmo y vemos que intercambian máscaras Rey junior y hermosura, mientras el mundo tirado en la lona tiene la idea de unirse al cambio de sus compañeros luchadores e ignorar al autor quien es el árbitro en esa batalla de vida.

La obra ganadora de la convocatoria Los clásicos a la calle, con la dirección de Salomón Santiago López, se escenificará también el 12 de julio en la Plaza de La Ciudadela y a finales del mes dentro del Festival de Teatro Clásico de Almagro en España.

En el montaje donde los luchadores intentan romper con el poderío de siglos de tradición participan los actores Gabriel Merced García, Ludark Shaitan, Axel García y Berta Soní.

En entrevista con La Jornada, la autora del texto, Berta Soní, expresó que retoma la obra de Calderón de la Barca para romper con los estereotipos de buenos malos, de qué es correcto o incorrecto.

“Partimos de los auto sacramentales, que en su tiempo, enseñaban a la gente cómo debía funcionar el mundo, qué roles estaban establecidos y qué papel debía hacer cada quien en la vida. En la pieza hay un autor que todo el tiempo dice lo que tienen que hacer los personajes luchadores y llega el momento en que se dan cuenta que ellos pueden decidir y vivir el rol que quieran”.

Soní explicó que en su propuesta están presentes los valores que rigen al ser humano y “son los personajes quienes al final juzgan al autor y le dicen basta”.

La gran lucha del mundo, que mezcla el teatro clásico, de calle y lucha libre, es la representación de la vida donde los más atrevidos son libres.

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