Tierra Adentro no publicará a 12 de 25 autores aprobados por la dirección anterior

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Ciudad de México. La austeridad republicana fue el primer argumento que la nueva administración del fondo editorial Tierra Adentro, de la Secretaría de Cultura federal, comunicó hace unas semanas a los jóvenes autores de 12 libros que en 2018 recibieron un dictamen favorable para ser editados por esa instancia.

Luego de las protestas de algunos de ellos en redes sociales, Tierra Adentro aseguró en un comunicado publicado en su portal que 12 de los 25 libros que la anterior administración les dejó en cola para publicar nos parecieron, en ocasiones, primeros borradores con potencial todavía no alcanzado; en otras advertimos la necesidad de un trabajo profundo por parte de la autora o el autor, un trabajo que podría prolongarse por tiempo indefinido.

Los autores señalaron en un escrito dirigido a La Jornada: Es decir, primero nos dijeron que no nos publicarían de inmediato, que quizá en 2020, o incluso en algún momento de aquí a 2024, debido a la falta de presupuesto. Ahora, luego de que pedimos explicaciones, nos dicen que nuestros libros son una basura.

Añadieron que el acuerdo por escrito que los autores recibieron en 2018 de Tierra Adentro contenía sugerencias de los dictaminadores que “no iban dirigidas a ‘borradores’ o a libros que necesitaran trabajo ‘por tiempo indefinido’, sino a títulos que entrarían a un proceso editorial”. Esas recomendaciones, puntualizaron, fueron hechas por escritores reconocidos contratados por la anterior administración de Tierra Adentro para fungir de dictaminadores, “avaladas por la directora en turno; buscaban que los manuscritos alcanzaran ‘su mejor expresión’”.

El actual director del fondo editorial, Víctor Pablo Santana Peraza, quien llegó a Tierra Adentro en enero, explicó a este diario que durante 2019 van a publicar 12 libros: nueve corresponden a los premios nacionales que anualmente convoca la revista y sólo tres nuevos de línea.

Esa cantidad de libros, añade el funcionario, “nos parece la ideal para dar más promoción a los autores, pues también queremos destinar parte del dinero que tenemos a la promoción de los escritores, la cual va a ser mucho mayor que antes.

El problema es que los libros de Tierra Adentro terminaban en bodegas porque se gastaba todo el dinero en editarlos y no había ninguna promoción. Vamos a promocionar más y a trabajar más la distribución. Vamos a rediseñar la imagen de los libros, que sea más moderna y acorde a los tiempos para una editorial joven y a dar más difusión a los libros desde una web más consolidada. 

Promesas que yo no hice

Santana, quien tiene un doctorado en filología hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid, dijo que cuando asumió el cargo se encontró con los dictámenes positivos de 16 libros, “más los nueve de los premios, es decir, 25 libros, un margen muy manejable para Tierra Adentro. Lo primero que hice fue leer personalmente los 16.

“Dos me parecieron supersobresalientes, una novela y un libro de poemas, casi listos para publicarse; sin embargo, hemos trabajado mucho con los autores, para bien de ellos. Hay dos libros más que nos parecieron buenos, pero con fallas más importantes; a esos autores les dijimos que veíamos muy bien en qué fallaba su libro y que ellos lo tenían que corregir para hacer el esfuerzo de publicarlos en 2020.

“Los otros 12 autores sin duda tienen valor artístico, pero consideramos que requieren mucho trabajo. A estos autores les habían prometido que sus libros iban a publicarse entre 2019 y 2024. Esa es una promesa que yo no hice.

No tiene sentido que yo secuestre un libro seis años; es decir, la literatura es más dinámica, quizá nosotros no estamos viendo el potencial de ese libro, y no creo que Tierra Adentro deba secuestrar los libros; entonces les estaban dando a los autores un regalo envenenado.

El director de Tierra Adentro (editorial federal dedicada a promover la obra de autores menores de 35 años) considera que está mal lo que se hacía antes en la editorial, o sea, pagar dictámenes externos y pedir a un escritor que decidiera si el libro se debía publicar, pues además “no era un sistema necesariamente tan transparente. Algunas dictaminaciones se hicieron durante la transición; es decir, cuando eventualmente salga de Tierra Adentro, no le voy a dejar una herencia de 25 libros al que viene.

Una dirección editorial debe hacerse cargo de la dirección editorial, pues, si permito que los libros los dictaminen otras personas, entonces no tengo trabajo. Si soy el director, debo tener un compromiso con los libros, debo tener mayor involucramiento en ese tema.

–¿Eso quiere decir que ahora usted los va a leer y a dictaminar?

Sí, porque si no, sería delegar la función principal de un director editorial, reitera Santana, quien añade que ofreció a los autores afectados “algo mucho más conveniente: que trabajen su libro y lo presenten para que se publique en 2020. Pero con los 12 tenemos más dudas si van a tardar unos meses, pues deberían estarlo trabajando ya muy intensamente y no estamos seguros que para 2020 van a estar los libros.

Entonces les ofrecimos publicar un fragmento en la web, para que vean qué recepción puede tener su escritura, y pagarles. Y si acaso dicen que la integridad de su libro es muy importante, también les propusimos que mandaran otro texto. No queremos quitarnos de encima la idea de promover sus obras, al contrario, dijo el funcionario.

Otra de las acciones fue dejar de publicar la revista impresa “porque era muy cara, 70 por ciento de nuestro presupuesto se iba en la imprenta. Ahora, con el mismo presupuesto que tenía Tierra Adentro el año pasado, decidimos impulsar más la web, donde ya tenemos 170 publicaciones en las que han trabajado más de 100 artistas y aumentó 50 por ciento el tráfico desde enero.

El crecimiento de Tierra Adentro es clarísimo en ese sentido. Hemos publicado cosas que antes no, como poesía visual en lenguas indígenas, manga japonés, videoartes, y hemos tenido mucha participación, pues nos llegan cientos de propuestas de textos para publicar en web, todas las leemos, concluyó.

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