Preservar la obra de Rafael Coronel, prometen en el homenaje al artista

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Ciudad de México. Entre aplausos de familiares, amigos y admiradores de su obra, se recibió ayer en el Palacio de Bellas Artes la urna con las cenizas del pintor Rafael Coronel, fallecido el martes a los 87 años de edad.

La primera guardia de honor estuvo a cargo de su único hijo, Juan Rafael Coronel Rivera, quien en todo momento estuvo acompañado por la también pintora Julia López, legendaria en el ámbito artístico porque a mediados del siglo XX fue modelo de importantes maestros de las escuelas de arte de La Esmeralda y la Academia de San Carlos.

Julia tuvo una relación de nueve años con Coronel, a quien ayudó en la crianza de Juan Rafael, cuando el pintor quedó viudo en 1969 al fallecer Ruth Rivera Marín, hija de Diego Rivera. Julia y Coronel se separaron en buenos términos y ella se convirtió en amiga cercana del artista, considerada parte de la familia que ayer despidió con profunda tristeza al pintor y coleccionista.

‘‘Zacatecas está de luto”, dijo el gobernador de esa entidad, Alejandro Tello Cristerna, quien acudió al acto in memoriam organizado por la Secretaría de Cultura federal.

Coronel ‘‘nos deja un legado invaluable, el cual debemos honrar con dignidad a través de la preservación y difusión de su obra entre las nuevas generaciones en México y el mundo”, añadió.

El mandatario estatal confirmó que este jueves continuará la despedida-homenaje al pintor en el museo que desde 1990 lleva su nombre en la capital de Zacatecas, a partir de las 11 horas.

Tello Cristerna recordó que Coronel expuso su obra en los más importantes museos de Asia, Europa y América, y se hizo merecedor de premios como el Iberoamericano al Mérito de las Artes y el de la Bienal de Tokio.

‘‘Coronel, junto con su hermano Pedro, Manuel Felguérez, José Kuri Breña y Francisco Goitia forman parte de un importante conjunto de artistas zacatecanos del siglo XX, quienes que han sido referente internacional en el mundo artístico y motivo de orgullo para nosotros.

‘‘La figura humana fue el centro de atención para Rafael Coronel, así nos lo demuestra en sus cuadros, con un estilo inconfundible, desprovistos de horizontes. Así lo demuestra también su obsesiva afición por las máscaras.

‘‘La obra del maestro marcó un hito en la plástica mexicana. Sus interpretaciones dramáticas pueden ser tomadas como reflexiones críticas respecto de la sociedad en la que vivimos o bien como una síntesis entre pasado y presente, entre tradición y el día a día.

‘‘Su búsqueda consistió en develar la naturaleza humana y sus enigmas. En su obra, nos obliga a centrar la mirada en los personajes que habitan en sus creaciones.”

Las cenizas del maestro reposan en una urna de mármol jaspeado en tonos ocres. Se colocaron en una columna en el centro del vestíbulo del máximo recinto cultural del país, flanqueada por una fotografía del artista y el óleo Rata comiendo lombrices, del pincel de Coronel, perteneciente al acervo del Museo de Arte Moderno.

También acudieron a despedir al pintor muchos de sus paisanos, con los que Coronel convivió cuando el gobierno de Zacatecas los convocaba para celebrar en la Ciudad de México el Día del Zacatecano, en la Rotonda de las Personas Ilustres, frente al sepulcro del poeta Ramón López Velarde.

Entre quienes hicieron guardias de honor estaban el pintor Arnaldo Cohen y funcionarios culturales como el titular de la Secretaría de Cultura capitalino, Alfonso Suárez del Real, y la ex gobernadora de Zacatecas Amalia García.

La secretaria de Cultura federal, Alejandra Frausto, señaló que las puertas del Palacio de Bellas Artes se abrieron para honrar a Coronel ‘‘y a toda una época donde las artes académicas y las artes populares dialogaban de manera natural.

‘‘Rafael Coronel nos hacía imaginar, nos hacía soñar. Salvador Elizondo lo describía así: ‘las imágenes de Rafael Coronel no pertenecen ni a la realidad ni al sueño, alientan en esa zona intermedia entre uno y otro en que parecen sueños, pero son reales, en que parecen reales pero son soñadas’.

‘‘Hay obra extraordinaria de él en las salas etnográficas del Museo Nacional de Antropología, y en la sala de los mayas. Como bien dijo el gobernador de Zacatecas, nos vamos a comprometer a preservar, seguir divulgando y seguir permitiendo que se conozca su obra, que se cite a la imaginación y al ensueño, que se cite al arte a todas aquellas personas que quieran acercarse a los mundos infinitos de libertad que dan los procesos culturales complejos, como él los entendía. Para nosotros es un compromiso fundamental seguir preservando su memoria. Este lenguaje seguirá vivo. Tendremos oportunidad de seguirlo reconociendo tanto en su estado natal como en las distintas ciudades de este país. Su legado será eterno, como lo será su obra, su imaginación y su arte”, concluyó Frausto.

La última guardia de honor se hizo a la par de la interpretación de La marcha de Zacatecas, con la Orquesta Escuela Carlos Chávez, dirigida por Eduardo García Barrios.

Las cenizas de Coronel tendrán como destino final el museo que lleva su nombre, luego de que mañana reciba también un homenaje en el Congreso zacatecano.

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