Anuncian que están a salvo obras de arte y reliquias del monumento

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Martes 16 de abril de 2019. Toda la catedral de Notre Dame era un tesoro, desde el edificio hasta los cientos de objetos que resguardaba.

El rector-arcipreste de Notre Dame, Patrick Chauvet, anunció el salvamento de dos de los objetos religiosos más relevantes que albergaba la catedral: la reliquia de la corona de espinas y la túnica de san Luis. El primero corresponde a la corona que los soldados romanos colocaron a Jesús de Nazaret durante su crucifixión para burlarse de que se hubiera proclamado rey de los judíos. El segundo es un jubón que supuestamente perteneció al rey Luis IX (1214-1270).

 

Aparte de la corona de espinas, hay otras dos reliquias de Cristo en el edificio: un fragmento de la Cruz del Calvario y uno de los clavos que sirvieron para fijar a Cristo en ella, cuyo estado se desconoce. Estas preseas sacras fueron compradas por el rey Luis IX al emperador de Constantinopla.

Infografía Graphic News

Hay que destacar el órgano principal de la catedral, obra de Aristide Cavaillé-Coll en su mayor parte, que posee una caja adornada con autómatas. También se impone la monumental Piedad, o El descendimiento de la cruz, esculpida por Nicolás Coustou en el siglo XVIII, que preside la catedral desde el centro del ábside. Rodean a la estatua efigies del rey Luis XIII, obra de Guillaume Coustou, y Luis XIV, por Antoine Coysevox.

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El espacio del coro conservaba parte de la sillería de madera que fue colocada en el siglo XVIII, cuya decoración era típicamente barroca. La Virgen de París, una escultura de casi dos metros de la Virgen María y el niño Jesús, esculpida a mediados del siglo XIV, era la más conocida de las 37 representaciones de la madre de Cristo que se encontraban en la catedral.

El Rosetón Sur (ventana), diseñado por Jean de Chelles y Pierre de Montreuil, se construyó en 1260 como un contrapunto al Rosetón Norte, de 1250. Luego estaban las figuras representativas de 28 generaciones de los reyes de judea que precedieron a Cristo, ubicadas a 20 metros del suelo. Fueron restaurados en 1844 por Jean-Baptiste Lassus y Viollet-le-Duc, ya que hacia medio siglo habían sido decapitadas durante la revolución francesa.

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La lista es interminable: la pintura Santo Tomás de Aquino (1648), atribuida a Antoine Nicolas; la escultura El bello Dios, realizada en el siglo XIX por Adolfe-Victor Geoffroy-Dechaume, localizada en el muelle del portal del Juicio final.

Notre Dame también contaba con una capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe. Allí la pintora mexicana Cristina Rubalcava, radicada en París, tuvo hace tiempo una exposición. Desde entonces quedó un exvoto suyo, fechado en 2002, en la colección de la catedral.

 

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