Música y estridencia de palmas en homenaje a Del Paso en Bellas Artes

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El escritor Fernando del Paso fue despedido ayer en el Palacio de Bellas Artes por su familia, amigos, colegas y lectores entre su música preferida y arreglos florales.

Fue el homenaje que le rindió el gobierno federal; sus cenizas, depositadas en una urna piomba, ocuparon la parte central del vestíbulo del máximo recinto cultural del país, mientras un monumental retrato en blanco y negro con su efigie, tomado por Rogelio Cuéllar en 2011, dominaba el sitio.

‘‘Fernando del Paso nunca ha dejado de ser un marginal y un rebelde, tanto en su escritura como en sus declaraciones públicas, consciente de la orgullosa soledad que esa actitud conlleva. Pero es, en lo más profundo, un hombre de familia”, sostuvo el escritor Vicente Quirarte, en el momento de los discursos.

A las 13:08 horas el cortejo ingresó al inmueble con la urna. Lo encabezaban los hijos del maestro: Alejandro, quien fiel a la usanza paterna vestía un saco rojo encendido y corbata con estampados en el mismo color; seguido por Adriana y Paulina, la menor.

Detrás venían la titular de la Secretaría de Cultura federal, María Cristina García Cepeda, y la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Lidia Camacho, mientras en uno de los costados, sentada en su silla de ruedas, aguardaba Socorro Gordillo, la compañera de toda la vida del también dibujante.

Canon, de Pachelbel, interpretado en ese momento por un cuarteto de cuerdas, quedó eclipsado por tres minutos ininterrumpidos ante la estridencia de los aplausos. Fue el tributo que los allí reunidos rindieron de manera espontánea al maestro. Los Conciertos de Brandenburgo, arias de la ópera Carmen y hasta una versión instrumental de Amor eterno, de Juan Gabriel. Según comentó un funcionario, fue la música que solicitó la familia por ser la favorita del autor de José Trigo.

Arribo de Alejandra Frausto

Casi para finalizar la ceremonia, y luego de una breve sesión de discursos, llegó al recinto la próxima titular de la Secretaría de Cultura federal, Alejandra Frausto, acompañada de la promotora cultural Lucina Jiménez, a quien se señala para ocupar la dirección del INBA el siguiente sexenio, quienes también montaron guardia.

En nombre del gobierno de la República, María Cristina García Cepeda reconoció a Fernando del Paso como un escritor comprometido con la palabra, con su oficio; enamorado del rigor y la inteligencia, seducido por contar historias y conquistado por la cultura.

Adriana del Paso, hija del autor, agradeció el homenaje y la presencia de colegas, amigos y lectores, así como los innumerables mensajes de cariño hacia su padre.

Su hermana Paulina evocó los años que don Fernando les prodigó amor, creación y generosidad, y leyó un texto que el autor de Palinuro de Méxicodedicó a su hijo Fernando, ya fallecido.

Alejandro del Paso destacó que al igual que el Palacio de Bellas Artes, la obra de Fernando del Paso es majestuosa y que, a partir de ahora, será patrimonio de México.

El acto fue cerrado por Vicente Quirarte, quien dijo que con la muerte de Fernando del Paso ‘‘hoy somos más pobres y huérfanos, pero también, gracias a él, más ricos e invencibles.

‘‘Gracias por el poder de tu pluma cuyo temple y estirpe siempre la harán más poderosa que la espada. Buen viaje capitán, tú que tantas navegaciones nos has dado. Que descanses en paz es un consuelo para quienes de este lado resistimos. Por ahora, hay que librar una batalla contra el simple dolor de no tenerte.”

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