Coro Air France ofrecerá concierto en beneficio de niños oaxaqueños

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Ciudad de México. Con la finalidad de recaudar fondos a beneficio de la Escuela de Iniciación Musical Santa Cecilia, en Zaachila, Oaxaca, cuya Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil Santa Cecilia, de 50 integrantes entre los 9 y los 17 años, acompaña en un par de conciertos al Coro Air France de 80 integrantes, que son voluntarios y sufragaron su pasaje a México. El primero se realizó el jueves 19 en el Auditorio Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes, mientras que el segundo se efectuará el sábado 21 en el Teatro Macedonio Alcalá, de la ciudad de Oaxaca.

Isabel De Boves, piloto de Air France desde hace 19 años, integrante del coro y promotora del proyecto, desconoce cuánto dinero se requiere para ampliar la escuela existente, con un taller de reparación de instrumentos. “Acabamos de comprar otro terreno para agrandar la escuela, sin embargo, el arquitecto aun no lo ha visto, cosa que hará en mayo”, expresó De Boves en rueda de prensa.

En Francia “cada año hacemos conciertos para recabar fondos” para la escuela formada en 2011, junto al basurero en donde cinco municipios de los Valles Centrales de Oaxaca depositan sus deshechos. “Pensamos por qué no hacerlo en México ya que aquí el proyecto no es muy conocido. También sería una buena ocasión para actuar junto con los niños, cosa que no se había hecho antes”, precisó la aviadora.

De Boves relató cómo en 2011 llegó a este rincón de Oaxaca para visitar a su tía Nicole, una religiosa que pasó más de 60 años de su vida en México, incluido este barrio marginado junto al basurero. Así fue como conoció a los niños que tenían muchas ganas de hacer una banda, sin embargo les faltaban medios. “Ellos estudiaban música, pero de teoría solamente porque no tenían instrumentos. Pensé tal vez podamos ayudar, encontrar algunos de segunda mano. Llegaron los primeros violines en 2014 y después los violonchelos aunque no sabían muy bien lo que eran. El padre José Rentería Pérez explicó en la misa qué era un violonchelo y que íbamos a abrir una clase con este instrumento. Hace 18 meses decidimos juntar cuerdas y vientos, que no eran tan tradicionales, en una orquesta sinfónica”.

Según el párroco del templo de Coyotepec, todo empezó en 2010 cuando un grupo de jóvenes de la colonia San Bartolo Coyotepec le dijeron que sus congéneres vivían “muchas violencias, soledades frustraciones y falta de oportunidades. Querían que hiciéramos algo juntos”. Resulta que a los jóvenes no les gustaban la misa porque se aburrían. Entonces, el sacerdote optó por promover talleres de música, teatro, danza y dibujo. Lo que despuntó fue la escuela de música.

En julio de 2011 tuvieron 23 alumnos y 20 terminaron el primer año. “Los papás empezaron a decir que nos querían apoyar porque de esa manera los jóvenes ya no se iban a la droga, a la violencia o a la calle. Después hicimos mucho esfuerzo por conseguir instrumentos, porque son personas que tienen pocas posibilidades económicas. A partir de 2012 comenzó una relación fructífera con Isabel De Boves. Se logró conformar esta escuela de música que es una opción de desarrollo humano-artístico de los niños en un medio muy violento”.

Vladimir Medina, director de la orquesta originada desde una banda de vientos con un lustro de existir, dijo que aun “tenemos algunas suplencias con instrumentos de la banda porque todavía no tenemos todo el instrumental de una orquesta sinfónica, aunque sí el 80 por ciento. Tampoco tenemos maestros especialistas de todos los instrumentos”.

Hay integrantes que ya destacan: “Nuestro principal oboe, de 16 años –empezó en la escuela hace seis-- acaba de ganar la plaza por concurso para el segundo oboe de la Orquesta Sinfónica de Oaxaca. Varios de los jóvenes prometen mucho. En este país hay mucho talento, lo que importa es darle la oportunidad de que florezca”.

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