Nueva terapia alarga supervivencia en caso de uno de los cánceres de mama

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Jueves 16 de julio de 2020. Madrid. Una nueva inmunoterapia desarrollada por investigadores de la Universidad Northwestern, en Estados Unidos, alarga drásticamente el tiempo de supervivencia en ratones con cáncer de mama triple negativo, una de las formas más agresivas y difíciles de tratar.

En el estudio, que publica Proceedings, de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, los ratones tratados con la terapia, consistente en dos medicamentos que aumentan la inmunidad alojados en una nanopartícula, experimentaron una remisión completa del tumor durante al menos 100 días.

Todos los ratones no tratados murieron antes del día 30. Ninguno de los ratones tratados experimentó efectos secundarios adversos o respuestas autoinmunes.

La nanopartícula, llamada ácido nucleico esférico (SNA, por sus siglas en inglés), es una forma globular de ADN que puede entrar y estimular fácilmente las células inmunes. Chad A. Mirkin, de la Universidad Northwestern, quien dirigió el estudio e inventó esas entidades, acredita su forma y estructura para el éxito de la inmunoterapia.

“Hemos demostrado que la presentación estructural general de una vacuna contra el cáncer o inmunoterapéutico, no simplemente los componentes químicos activos, puede afectar drásticamente su potencia. Este hallazgo está abriendo puertas en un campo emergente que llamamos ‘vacunación racional’ y podría conducir a tratamientos para muchos tipos de cáncer”.

Mirkin es profesor de química de George B. Rathmann en la Facultad de Artes y Ciencias Weinberg de Northwestern, director del Instituto Internacional de Nanotecnología y miembro del Centro Integral de Cáncer Robert H. Lurie de la Universidad de Northwestern.

Tratamientos típicos

Las inmunoterapias típicas consisten en una molécula o moléculas de células tumorales (antígenos) emparejadas con una molécula (adyuvante) que estimula el sistema inmune. Las formas más avanzadas están basadas en un cóctel de moléculas de antígeno tomadas de las células cancerosas de un paciente (lisados).

El lisado entrena al sistema inmune para reconocer su objetivo (el tumor), y el adyuvante aumenta la respuesta inmune del cuerpo para destruir ese objetivo. Los médicos los mezclan en un cultivo celular y luego la inyectan en el paciente.

Debido a que la terapia es una mezcla estructuralmente mal definida, Mirkin llama a esto el enfoque de licuadora. El lisado y el adyuvante no están empaquetados juntos, por lo que es difícil asegurarse de que lleguen al mismo objetivo.

Estadísticamente, obtendrás algunas células que absorben tanto el lisado como el adyuvante . Pero también obtendrás algunas células que sólo reciben una u otra. Para maximizar la potencia de la inmunoterapia, debes entregar conjuntamente a las mismas células objetivo y en la forma o estructura más efectiva posible, señaló Cassandra Callmann, becaria posdoctoral en el laboratorio de Mirkin y la primera autora del artículo.

Procedimiento

Para superar este desafío, el equipo de Mirkin empaquetó el lisado y el adyuvante juntos dentro del núcleo de un SNA, que inyectaron en los ratones con cáncer de mama triple negativo. La nanopartícula viajó a los ganglios linfáticos de los roedores, ingresó a las células y liberó su carga. Esto causó una respuesta inmune dentro de las células para combatir el lisado.

Después de tratar a nueve ratones, seis experimentaron una remisión tumoral completa durante 100 días sin efectos secundarios obvios. Aunque los otros tres ratones nunca alcanzaron la remisión, el nuevo tratamiento suprimió el crecimiento de su tumor, y vivieron más tiempo que el grupo de control.

Mirkin y su equipo también descubrieron que la inmunoterapia protegía a los ratones de las recaídas. Después de que éstos entraron en remisión, el equipo intentó reimplantarlos con cáncer, pero los tumores no crecieron.

Cuando el equipo de Mirkin retiró y examinó los tumores de ratones tratados con la terapia, los investigadores encontraron un mayor número de células T citotóxicas, un tipo de célula inmunitaria que ataca la enfermedad, y una disminución en el número de células inmunosupresoras, que impiden que el sistema inmune responda para combatir la enfermedad.

“Si la inmunoterapia está protegiendo a los ratones de la recurrencia del cáncer, entonces podemos usar esto en un contexto preventivo. Nuestro estudio sugiere que la terapia proporciona una ‘memoria inmune’”, destacó Mirkin.

 

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