Riesgo del confinamiento, que se opte por drogas o alcohol: expertos

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Viernes 27 de marzo de 2020. París. “Otra videocopa con los amigos, ¡voy a volverme alcohólico!”; “Con el teletrabajo, puedo encenderme un cigarrillo a cada momento de contrariedad”... Los testimonios sobre las tentaciones adictivas durante el confinamiento se multiplican en las redes sociales, mientras los especialistas advierten de sus riesgos.

La relación entre las situaciones de estrés traumático y el consumo está de sobra establecida. Respondemos con los productos de siempre: calmantes, alcohol, drogas recreativas, explica Philippe Batel, siquiatra y especialista en adicciones francés.

En situación de confinamiento, la mayoría de tácticas de adaptación al estrés, como el deporte o las salidas, no se dan. Pero cada vez hay más estrés. La estrategia de adaptación que siguen disponible es el uso de esas sustancias, corrobora la sicóloga Elsa Taschini.

La Organización Mundial de la Salud agrega: no busquen canalizar sus emociones fumando, bebiendo alcohol o consumiendo estupefacientes, subraya en sus recomendaciones para hacer frente al estrés durante la pandemia.

Sin embargo, en países como España y Francia los establecimientos están autorizados a seguir abiertos y en el país galo, después de un momento de duda, se permitió a las licorerías mantener su actividad.

Para los fumadores, dependientes de la nicotina, el reto es aún mayor.

Cuando uno está encerrado, no es el momento de privarse, afirma Bertrand Dautzenberg, secretario general de la Alianza Francesa contra el Tabaco. “Lo mejor es remplazarlo con parches, sustitutos o el cigarrillo electrónico, pero también podemos decirnos: ‘es un momento complicado, ¿qué puedo hacer que sea positivo? Dejar de fumar’”.

Hay que lograr controlar las ganas, destaca Nathalie Latour, delegada general de la Federación Adicción. “Preguntarse, ‘¿puedo encontrar otra cosa?’”, y no solamente para el caso del tabaco, plantea.

“Asistimos a la multiplicación de las ‘e-copas’, debido a una necesidad de jovialidad, de descompresión, que se asocia al consumo de alcohol”, asegura esta especialista. Hay que evitar caer en el acto reflejo: jovialidad igual a alcohol, estrés igual a alcohol.

Cuanto más se prolongue el confinamiento, mayores pueden ser los efectos negativos, según Batel.

Caráter depresivo y ansioso

El consumo responde a una expectativa: creemos que nos va a apaciguar, que nos va a permitir mantener las cosas en perspectiva. Pero este efecto es cada vez menos palpable y el beneficio esperado tiende más al lado opuesto, esto es, al carácter depresivo y ansioso que provoca el (sobre)consumo de alcohol, afirma.

Para Elsa Taschini, existe un inconsciente colectivo sobre estos peligros, como demuestra la multiplicación de los videos humorísticos acerca de los excesos del confinamiento. Si hacemos tantas bromas, es porque en el fondo sabemos que no es una broma.

Esta experta recomienda un análisis personal sobre el peso de estos moderadores del estrés respecto de otras actividades apacibles y posibles durante el confinamiento: películas, lectura, sin olvidar la sexualidad.

En cuanto al uso de drogas recreativas, la cuestión reside también en su aprovisionamiento, en momentos en que los desplazamientos están fuertemente restringidos.

Pero hay quienes ya se adaptaron. Thomas (cuyo nombre de pila ha sido cambiado), parisino de 24 años, señala que al principio del confinamiento, los traficantes apenas se desplazaban, pero ya se han reorganizado. Hay que pasar pedido la víspera y de una mayor cantidad que antes, pero el negocio se reanudó.

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