Hoyo en la capa de ozono en el Polo Sur es más pequeño que en 1985

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Miércoles 23 de octubre de 2019. Washington. El agujero en la capa de ozono cerca del Polo Sur tuvo este año su tamaño más pequeño desde que fue descubierto en 1985, reportó la NASA.

Los científicos dicen que esto se debe más al peculiar clima antártico que a los esfuerzos desde hace décadas por reducir los químicos clorados que causan el hoyo estacional. La capa de ozono protege a la superficie de la Tierra de la dañina radiación ultravioleta.

Este año, el tamaño promedio del agujero en la capa protectora de la Tierra es de 9.3 millones de kilómetros cuadrados, menor al máximo reportado en 1998, cuando medía 25.9 millones de kilómetros cuadrados. El hoyo de este año es incluso más pequeño que cuando fue descubierto en 1985.

Son realmente buenas noticias, declaró el martes Paul Newman, científico de la NASA. Ello implica más ozono en la estratosfera y menos radiación ultravioleta en la superficie.

El hoyo alcanza su máxima amplitud entre septiembre y octubre y desaparece para finales de diciembre hasta que llega la primavera austral.

El Protocolo de Montreal de 1987 –el único de la ONU ratificado por todas las naciones del mundo– prohibió muchos de los elementos de cloro presentes en productos refrigerantes o aerosoles. Esto llevó a una módica reducción del hoyo en años recientes, pero la abrupta disminución de este año no tiene nada que ver con esas gestiones, explicó Newman.

Es simplemente una rareza del clima, indicó el experto en asuntos atmosféricos Brian Toon, de la Universidad de Colorado.

El cloro en la atmósfera necesita temperaturas frías y nubes en la estratosfera para convertirse en una forma del componente químico que carcome al ozono. Las nubes desaparecen cuando hace más calor.

Sin embargo, en septiembre y octubre de este año, el vórtice del Polo Sur –que, al igual que en el Norte, es un torbellino de vientos fríos y veloces– empezó a desintegrarse. A una altura de 20 kilómetros, las temperaturas eran 16 grados centígrados más calientes que lo normal. Los vientos bajaron de 259 kilometros por hora a 108, reportó la NASA.

Eso es algo que ocurre ocasionalmente, como en 1988 y en 2002, pero nunca ha pasado tan drásticamente, indicó Newman.

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