En México predomina la interpretación mística de la realidad: Cereijido

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Ciudad de México. Cuando el doctor en fisiología por la Universidad de Buenos Aires Marcelino Cereijido llegó a México y conoció el Popocatépetl se maravilló y se acercó hasta él -con semáforo naranja de por medio- hasta que los temblores que sintió en Amecameca le “arrugaron el ánimo”. “¿No tienen miedo?”, preguntó a los locales, “¡No, nosotros somos amigos de don Goyo!”

En México predominan las interpretaciones místicas” de la realidad, advirtió el académico argentino naturalizado mexicano al concluir la conferencia Evolución de las maneras de interpretar la realidad en el Centro Nacional de las Artes (Cenart).

México tiene el enorme mérito de haber desarrollado una comunidad de investigadores”, agregó, pero “nunca ha desarrollado la ciencia, o lo que es peor, ni siquiera tiene una cultura compatible con la ciencia”.

Ello ocurre, explicó Cereijido, debido a una de las características que distinguen al ser humano y que en principio consiste en una ventaja: la naturaleza “selecciona al creyente”, término que definió como la capacidad de aprender de las generaciones anteriores.

Pero esta cualidad es también la semilla de un “drama social” en México cuando “las religiones se aprovechan para poner de rodillas” a los jóvenes, que apenas comienzan a afinar su “filtro racional”. Contundente, sentenció que “mientras haya religión, estamos fritos”.

Su ponencia, impartida la noche de este viernes 27 de julio, fue la quinta del ciclo Charlas con premios nacionales, una iniciativa conjunta entre el Cenart y el Consejo Consultivo de Ciencias (CCC) de la Presidencia de la República.

La religión, explicó el también miembro de este Consejo, es el resultado de cuando falla “la herramienta y arma de una especie”, en este caso la humana, es decir, su “hiperdesarrollada capacidad de interpretar la realidad”.

No obstante, destacó que pese a que “es una mentira, un placebo” que surgió para paliar el miedo a las grandes incógnitas, engendró también a la ciencia, que ni siquiera sostiene verdades absolutas porque “todo lo que se dice vale hasta que se demuestra lo contrario”, y mucho menos recurre a milagros.

Aún así, se pronunció por conservar un componente de las religiones: las tradiciones.

Asimismo, insistió ante el público reunido en el Aula Magna José Vasconcelos en la vital importancia de las interpretaciones emanadas de la conciencia -la ciencia- y de otras inconscientes e incluso de niveles atómicos y moleculares. “Todo organismo vive mientras pueda interpretar la realidad”, dijo.

Desde marzo, este ciclo se ha llevado a cabo el último viernes de cada mes. Magdalena Mas Fuentes, directora de desarrollo académico del Cenart, recordó que aún falta la sexta charla el próximo viernes 24 de agosto a las 19:00 horas, No somos un árbol, somos un bosque de niebla. (Nosotros y nuestros microbios), que será impartida por Alejandro Frank, del Centro de Ciencias de la Complejidad de la UNAM.

El Centro Nacional del las Artes se ubica en Río Churubusco 79, esquina con calzada de Tlalpan, colonia Country Club, cerca de las estaciones del Metro General Anaya y Ermita.

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