Preocupación y largas filas en macrokioscos; jolgorio en el Centro de CDMX

Compartir en Facebook Compartir en Whatsapp

Ciudad de México. Cientos de capitalinos se formaron desde las siete de la mañana –dos horas antes de que abrieran los macrokioscos de salud– para realizarse la prueba rápida de Covid-19; sin embargo, durante el día y hasta que llegó la noche miles volvieron a abarrotar las calles del Centro Histórico sin aplicar las medidas sanitarias a fin de evitar contagios.

Desde temprano, una fila de 70 personas se formó en las instalaciones del estadio Azteca; a esa misma hora, las autoridades de la Secretaría de Salud local recibían un reporte similar de lo que ocurría en la Plaza de la Transparencia, donde se encuentra otro de los 25 centros de prueba de antígeno, justo en el acceso a la estación Etiopía de la línea 3 del Metro.

Este módulo es uno de los más concurridos por los ciudadanos de todas las edades, pues para las 9:30 de la mañana ya había 150 personas en espera de hacerse la prueba.

En el macrokiosco del jardín Juana de Asbaje, en el centro de Tlalpan, la situación no fue diferente, ya que desde las siete de la mañana al menos 60 personas con rostros serios esperaban a que empezara el segundo día y recibieran una de las 150 fichas que se reparten.

En otra realidad, como si no existiera la pandemia, las aglomeraciones en el Centro Histórico no faltaron nuevamente: 5 de Mayo, 16 de Septiembre, Venustiano Carranza, Pino Suárez y Madero eran las calles más transitadas.

Una trabajadora del gobierno de la ciudad, en el acceso a Madero y ataviada con su chaleco verde, imploraba: Señorita de rojo, cubrebocas bien colocado, pero la mujer pasó de largo sin atender la recomendación, al igual que muchos otros ciudadanos que no hacen caso a la empleada, quien mantiene su botella con gel antibacterial intacta.

Un policía de la Secretaría de Seguridad Ciudadana dijo decepcionado: Mejor me voy a comer antes de que me sigan haciendo enojar; no entienden que estamos en pandemia, al referir que hace unos meses él tampoco creía que existía el coronavirus; sin embargo, en su familia y la de su esposa ya suman 15 los fallecidos.

En medio de música navideña que sonaba a alto volumen en algunos locales, caminaban familias con niños, parejas y grupos de amigos sin sana distancia; otros decidieron permanecer un buen rato en una fila de 40 personas para comprar tacos de canasta.

Una pareja de enamorados dijo: No venimos a comprar, nada más vamos a ver el Zócalo, que sigue ocupado por manifestantes y enrejado. Mientras Juan Manuel Arteaga, residente de Gustavo A. Madero, afirmó que fue a comer con su esposa y dos hijos menores en las inmediaciones de la Alameda Central para festejar su cumpleaños 47, pero después de ver un espectáculo callejero admitió que no se puede guardar la sana distancia.

Últimas noticias