El silencio, efecto colateral del Covid

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Ciudad de México. La pandemia de coronavirus devolvió el silencio a la ciudad. Aunque a muchas personas jóvenes les resulta difícil quedarse en casa sin salir a comprar o vender algo o a otras actividades, personas de la tercera edad dicen que en meses recientes pueden percibir en la ciudad un clima de silencio y tranquilidad, como existía en las calles y lugares públicos hace muchas décadas.

Ciertamente colonias fundadas a principios del siglo XX, de las cuales todavía hay muchas casas y edificios originales, muestran imágenes que parecerían de una tarjeta postal, evocadora de aquellos tiempos, sin el ajetreo y las aglomeraciones de la actualidad.

Dicen los adultos mayores que el silencio es más propicio para leer y pensar mejor.

Y algunos jóvenes recorren esas mismas calles, parques, templos y escuelas con asombro, como si estuvieran visitando una ciudad desconocida o un museo bajo una luz diferente.

También como parte de la contingencia se observa que muchos transeúntes se comportan más silenciosamente, gritan menos y se abstienen de conversar ruidosamente, en parte por el uso generalizado de los cubrebocas y caretas y porque también se ha difundido la regla de que la gente no debe hablar para evitar los contagios.

Una persona, detalla que este silencio es una bendición que trajo la pandemia, pues también ha disminuido la presencia de vendedores ambulantes que solían ofrecer sus productos a gritos o usando altavoces.

Ahora que muchas tiendas y restaurantes cierran temprano, en lugar del ruido de los automóviles y las voces de gente, llega a oírse el trinar de los pájaros y la caída de las hojas sobre el piso.

Y se pueden apreciar plazuelas, como la del viejo barrio de San Simón Tolnáhuac, desiertas y con un aire provinciano.

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