Meseros y cocineros se abren camino en medios de crisis por Covid-19

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Ciudad de México. Con cubrebocas, guantes y mandiles, meseros y cocineros se organizaron para vender empanadas en el Parque España, Reforma , Insurgentes y Palmas a fin de solventar la mala situación económica que viven ante la contingencia sanitaria que llevó al cierre temporal del restaurante Centro Castellano, ubicado en Polanco, en Miguel Hidalgo.

La crisis económica se asoma en diferente forma a las calles de la capital, ahora no son marchas ni plantones que se organizan en las inmediaciones del Zócalo capitalino, frente al Palacio Nacional o al Antiguo edificio del Ayuntamiento.

Justo en el día 15 de la fase dos, del periodo de la emergencia, alrededor de 60 personas le tomaron la palabra al dueño del restaurante, dijeron los cinco meseros que ayer les tocó ubicarse en el Parque España.

Relataron que el dueño ofreció apoyarlos con los insumos para la elaboración de las empanas de papa con jamón, chistorra con papa, crema pastelera y de jamón ibérico, que ofrecen desde esta semana a la ciudadanía a 10 pesos.

En tanto, una pareja, abordo de una motoneta, que vive en la colonia Doctores, detuvo su paso justo a la altura de la calle Veracruz para comprar las últimas dos empanadas que quedaban en la charola, pues se trata “de apoyarnos entre nosotros”, dijo Noemí Salas, quien mencionó que también va "ahí pasándola, pero siempre hay que aprender a sobrevivir, y esto que hacen está bien, hay que apoyar”.

Al final del día, las ventas de las casi 300 empanadas se divide entre los 60 trabajadores, quienes por el momento tienen la promesa de regresar a sus empleos una vez que concluya la emergencia.

La situación de los meseros y cocineros, que dicen tener pérdidas de alrededor del 80 por ciento de sus ingresos no es la única.

A unos cuantos metros se repite otra historia similar de crisis económica. Benjamín Baltazar, quien vende globos en el Parque México, aseguró que sus ventas son “de cero pesos” mientras recuerda que “la venta buena” de su oficio era justo en los días del periodo vacacional por la Semana Santa y el Día del Niño.

Ahora no vende los globos más caros que son de 100 pesos ni los más baratos de a 30, y en los más de 40 años de dedicarse a la venta de globos no recuerda que le haya pegado tanto una crisis en el bolsillo: “ni cuando paso la influenza, esa duró solo unos días”.

Otra situación totalmente ajena es la que lucen, sin perder el glamour, los dueños de perros, quienes residen en las colonias Hipódromo y Condesa, que salen todos los días a pasear a sus perros. Un joven lleva seis perros, y al preguntarle si es cuidador de perros --como muchos otros que deambulan por la zona-- respondió: “No, son míos, todos los días salimos. Vivimos aquí cerca".

 

 

 

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