Pese al cierre, 'coyotes' aún merodean en los módulos de la Semovi

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Jueves 10 de octubre de 2019. Hace 40 días el módulo de trámites y servicios La Virgen, ubicado en la colonia Carmen Serdán, en Coyoacán, cerró definitivamente para terminar con los actos de corrupción que realizaban los empleados y personas que ofrecían la intermediación al usuario con la promesa de agilizar la entrega de la revista vehicular para la operación de taxis; sin embargo, las prácticas de coyotaje persisten.

El sello con el logotipo del Gobierno de la Ciudad de México y la Secretaría de Movilidad, y la leyenda cierre definitivo con letras rojas colocada en el zagúan del extinto módulo, no es impedimento para que los coyotes se acerquen a las personas que con total desconocimiento acuden al lugar para obtener documentos como licencias tipo B, revista vehicular e incluso placas para taxi.

Lo mismo hombres que mujeres ofrecen a buen precio –32 mil pesos– placas para taxi anteriores, es decir, con una sola letra y cuatro dígitos, que ofrecen como una buena oportunidad, porque por el momento el gobierno de la ciudad no tiene programada la entrega de nuevas concesiones que se sumen a las 140 mil existentes.

Además, por 200 pesos aseguran que realizan la intermediación para obtener la revista vehicular, pero niegan ser coyotes porque se dicen localizables todo el tiempo y no piden la factura original del vehículo al usuario para realizar el trámite, que incluso es digital si así lo prefiere el conductor.

En la banqueta donde operaba el módulo siguen instalados diversos puestos de fotocopias y venta de micas, pero al mismo tiempo ponen a disposición de los usuarios volantes con los nombres de asesores y sus teléfonos para apoyar en el trámite de la revista 2019.

Mientras en el módulo de San Andrés, en la colonia San Andrés Tetepilco, Iztapalapa, ubicado a unos 20 minutos del ex módulo La Virgen, los funcionarios de la Semovi alertan a los usuarios para que no se dejen sorprender, porque difícilmente unas placas ofrecidas en 32 mil pesos pueden ser actualizadas, además de que los que las ofrecen usualmente no son los propietarios y posteriormente se dedican a cobrar de 5 a 10 mil pesos para que asista el titular a fin de terminar con el trámite de la cesión de derechos.

En el módulo de San Andrés se colocaron mantas en las que se aclara que los trámites son totalmente gratuitos y piden no dejarse sorprender.

A más de cinco años de que la cromática de los taxis es rosa con blanco, en las calles aún circulan vehículos pintados de dorado con rojo, como el que maneja desde 2014 Álan Bocanegra, quien es taxista desde hace nueve años, pero dice que actualizar el color del auto le cuesta más de 7 mil pesos, que no tiene, porque las aplicaciones nos están poniendo en la torre desde hace un año.

Relata que hace poco terminó de pagar los 200 mil pesos que le costó el vehículo, al que le amarra una cuerda en la cajuela para que permanezca cerrada y que no ha podido sacar el golpe que tiene en la puerta lateral trasera derecha.

En tanto, en avenida Congreso de la Unión, el conductor de un taxi Nissan Tsuru se detuvo para ponerle agua, porque se calentó, pero no puede darle mantenimiento porque no es suyo y apenas obtiene los 300 pesos de la cuenta para el dueño.

Por su parte, el conductor de un vehículo Aveo 2016 que presta servicio mediante la aplicación de Uber, dijo que la empresa se queda con 30 por ciento del ingreso de los viajes que realiza, y él asume el pago de IVA e ISR y es sometido por el usuario a evaluación en la calidad de servicio.

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