Primer mensaje en lengua indígena en el Congreso de la CDMX

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Ciudad de México. A pesar de la hostilidad, la discriminación e indiferencia de una ciudad que “nos mastica y nos escupe”, totonacas que debieron emigrar a la capital del país “seguimos tan vivos, aguantando, para salvar nuestra cultura y nuestra lengua”, afirmó Irlanda Ramos Ramos, trabajadora doméstica y empleada de una tienda de autoservicio, promotora cultural y tallerista del proyecto intercultural en escuelas primarias, en el primer mensaje en lengua indígena que se pronuncia en el Congreso capitalino a partir de que los diputados aprobaron conceder una vez por mes, al iniciar sesión del pleno, el uso de la tribuna a una persona indígena para hablar en su lengua.

“La cultura totonaca es una cultura vieja, los centros ceremoniales, nuestras prácticas y nuestra lengua dan cuenta de ello. Aunado a la herencia prehispánica, aparecen ahora las fiestas patronales, las danzas, la “mano vuelta” (faenas en cooperación) , la tradición oral, y la incorporación de prácticas modernas, que en conjunto, han hecho que esta cultura, aún con sus problemáticas actuales, tenga la misma vitalidad de los siglos anteriores”, señaló en una parte de su mensaje cuya traducción que se transcribió simultáneamente a los diputados en los monitores del sistema de votación.

Al venir a esta ciudad quienes tienen que emigrar, agregó Irlanda en su descripción, llegarán a los lugares más hostiles, con menos servicios y donde es más difícil vivir. “Son los cuartos en donde apenas cabe una cama y una estufa, techados de lámina agujerada con las ventanas viejas y rotas. Son los lugares en donde hay otros veinte cuartos del mismo tipo, y los mismos comparten el baño y los lavaderos. Es en donde hay que formarse para llenar los botes de agua una vez a la semana”.

Explicó que la mayoría encontrará trabajo limpiando casas, en la jardinería, la albañilería, los restaurantes lavando los baños y recogiendo la basura o barriendo las calles. Lo mismo los niños y algunos afortunados podrán ir a la escuela a aprender a hablar español y que “su lengua y su cultura no son importantes porque no aparecen es los libros oficiales”.

Pero “aun cuando no se nos respeten nuestros derechos, aun cuando se nos niegue y traten de borrarnos, seguimos aquí, cuidando la flor que nos entregaron nuestras abuelas y abuelos, haciéndola florecer entre los totonacos y entre la gente que de verdad le importa que nuestra cultura siga viva”, concluyó en su mensaje ante los legisladores.

 

 

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