Cura acusado de ultimar a universitario seguirá proceso en reclusión

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Martes 25 de junio de 2019. Un juez de control vinculó a proceso al sacerdote Francisco Javier Bautista por el delito de homicidio calificado cometido en contra de Leonardo Avendaño, estudiante de la Universidad Intercontinental, a quien presuntamente asfixió dentro de su vehículo, entre las 2:40 y las 5:40 horas del 12 de junio.

En audiencia de control señaló que el rector de la iglesia Cristo Salvador permanecerá en el Reclusorio Preventivo Varonil Oriente, donde de resultar culpable pasaría entre 20 y 50 años de prisión, y fijó tres meses para la investigación complementaria.

Sus abogados informaron que apelarán del fallo antes del jueves, y en caso de no aceptarlo recurrirán al amparo, pues no se demostró su culpabilidad, además presentarán una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF).

Jorge Cuadra y Jorge Peñuñurí, dos de los 10 abogados que lo representan –de dos bufetes y de la Arquidiócesis de México–, señalaron que el 25 de septiembre, cuando continuará el proceso en su contra, presentarán pruebas que acreditan su inocencia.

Confiamos, al igual que el padre, en el sistema de justicia, pues la Procuraduría General de Justicia realizó una investigación escueta para hallar a un culpable, por la situación de inseguridad e incertidumbre que estamos viviendo. Politizaron el caso, aseguraron.

Además, señalaron, nunca se habló de un cómplice y toda su investigación se reduce a un seguimiento de cámaras, donde las imágenes no son claras y la participación del padre es por datos de un celular que le dejó a Leonardo. Hay muchas inconsistencias.

En la audiencia, que se prolongó siete horas y en las cuales hubo tres recesos, el padre dijo que en la siguiente etapa del proceso explicará de forma visual por qué no había estado en el lugar de los hechos y hará observaciones, por cuestiones que estaban sueltas.

Los indicios presentados por el Ministerio Público me hacen suponer que usted fue el autor material y actuó por traición y con alevosía dentro del vehículo, donde fue estrangulado y murió por asfixia, dijo el juez.

No luchó, pero sí forcejeó, porque había un vínculo de confianza, y por eso las lesiones que presentaba el cuerpo, según la necropsia; a lo que se suma el análisis de las imágenes de nueve cámaras de videovigilancia por la Policía de Investigación, precisó.

De acuerdo con ese análisis, el vehículo del joven llegó a la parroquia a las 23:03 horas y salió a las 3:16 del día siguiente, para tomar la carretera Picacho-Ajusco a la calle Eucalipto, donde se le encontró envuelto en una cobija y una bolsa de papel.

Además se tienen los mensajes que Leonardo envío a su hermano y un amigo de que ya había llegado a la parroquia; y se ubicó el teléfono del prelado en el recorrido por esa carretera hasta el lugar donde se le encontró muerto, y unas horas más tarde, a las 06:36, por medio de las antenas el teléfono lo tenía en sus manos, cuando supuestamente se lo había prestado y olvidado en el carro del estudiante el domingo anterior a su muerte.

Las cámaras que hay en la parroquia no se ofertaron y las bolsas con droga, que según estaban en el pantalón del joven, así como el rompimiento de un cristal de su auto y la desconexión de la batería, no cobran relevancia en el caso, puntualizó.

Por su parte, decenas de feligreses realizaron cantos afuera de las salas orales del Tribunal Superior de Justicia y exigieron la liberación del padre.

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