Abu Dabi presenta a la ONU pruebas del ataque sin mencionar a Teherán

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Dubái. Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita llamaron ayer a la comunidad internacional a proteger el suministro energético en el Golfo, dos días después de los ataques contra los petroleros Front Altair y Kokuka Courageous, cerca del estratégico estrecho de Ormuz, aunque se mostraron divididos por la responsabilidad de las agresiones.

El canciller emiratí, el jeque Abdulá bin Zayed Al Nahyan, aseguró que su gobierno, que tiene costas en el golfo de Omán, donde sucedió el incidente, cuenta con evidencia que demuestra que los recientes ataques fueron patrocinados por un Estado, aunque no dio el nombre de la nación.

En Bulgaria, tras reunirse con su par chipriota, Nikos Christodoulides, el diplomático comentó que Emiratos Árabes Unidos presentó las pruebas ante el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas de una forma muy técnica, abierta y transparente.

Al Nahyan destacó: La región es compleja y tiene muchos recursos, ya sea gas o petróleo, que son necesarios para el mundo. Queremos que el flujo de esos recursos siga siendo seguro para garantizar la estabilidad de la economía mundial.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que Irán lo hizo, basándose en un video del Pentágono en el que se ve a tripulantes de lo que parece ser una embarcación de la Guardia Revolucionaría iraní retirar una bomba lapa sin explotar del casco de uno de los buques atacados, que al parecer es el Kokuka Courageous. Este navío, de la empresa japonesa Kokuka Sangyo, transportaba metanol cuando fue sacudido por varias explosiones, mientras el Front Altair, propiedad de la empresa noruega Frontline y con una carga de material inflamable descartó un error humano, pero evitó considerra las explosiones como un ataque.

La nave japonesa se dirigió ayer hacia un puerto de Emiratos Árabes Unidos que podría ser Khor Fakkan o Fujairá, reportaron sus propietarios. 

Amenaza de Irán

Tras la acusación de Trump, Irán rechazó toda responsabilidad y juzgó a las acusaciones estadunidenses sin fundamento y amenazó con cerrar el estrecho de Ormuz, por el que pasa 20 por ciento del petróleo mundial por vía marítima. Antes de este incidente, Washington ya está enfrentado con Teherán por su programa nuclear y la aplicación de sanciones económicas contra la república islámica.

En tanto, el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamed bin Salmán, dijo al diario árabe Asharq al-AwsatEl régimen iraní no respeta la presencia del primer ministro de Japón como invitado en Teherán y respondió a sus esfuerzos (diplomáticos) atacando dos buques.

Agregó que no queremos una guerra en la región. Pero no dudaremos en enfrentar cualquier amenaza a nuestro pueblo, nuestra soberanía, nuestra integridad territorial y nuestros intereses vitales.

A su vez, el ministro saudita de Energía, Khalid Al Falih, tuiteó que debe haber una respuesta rápida y decisiva a la amenaza contra el suministro energético creada por los recientes ataques terroristas.

En este contexto, Jeremy Corbyn, líder del partido laborista, criticó al gobierno de Gran Bretaña por responsabilizar a Irán de los ataques sin pruebas convincentes. En Twitter, agrego: Reino Unido debería actuar para aliviar tensiones en el Golfo, no alentar una escalada militar que comenzó con la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear iraní. El canciller británico, Jeremy Hunt, aceptó el viernes pasado inmediatamente la postura de Estados Unidos, que acusó a Teherán de las explosiones recientes. Hunt calificó en la misma red social la intervención de Corbyn como patética y predecible.

En este contexto, Estados Unidos prolongó por tercera vez la exención concedida a Irak para continuar importando energía de Irán, a pesar de las sanciones estadunidenses contra la república islámica, indicó un responsable gubernamental iraquí.

Irak y Estados Unidos mantuvieron largas discusiones para llegar a este resultado, indicó la fuente a pocos días de la expiración de la exención. Esta nueva exención es vital para Irak, muy dependiente de este servicio iraní, donde se registra una ola de calor que acrecienta el consumo de energía.

El gobierno iraquí teme que se produzca un nuevo movimiento social debido a las deficiencias de los servicios públicos.

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