ICRICT pide a G20 que reforma fiscal incluya a países fuera de la OCDE

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Ciudad de México. La reforma tributaria para multinacionales (también conocida como tasa Google) repite lo ya conocido en el régimen actual: una desventaja “sistemática” para los países no miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ya que de ésta provienen la mayoría de las multinacionales, advierte la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional (ICRICT, por sus siglas en inglés).

“Una reforma a expensas de los países en desarrollo sería incompatible con los esfuerzos de la comunidad internacional para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible, por lo que es esencial que los gobiernos representados en el Marco inclusivo (de la Erosión de la base imponible y traslado de beneficios, BEPS por su siglas en inglés) y en la OCDE tengan en cuenta las demandas de los países en desarrollo y los impactos distributivos de este nuevo sistema antes de llegar a un consenso”, destaca el ICRICT, sobre la ruta de trabajo aprobada el fin de semana durante la reunión de ministros de finanzas del G20 en Fukuoka, Japón.

En letra, el documento respaldado por 129 países en el marco inclusivo de la OCDE, busca poner barreras a la evasión fiscal de las transnacionales –de acuerdo con estimaciones esta práctica alcanza al 40 por ciento de las ganancias de dichas firmas. Una de las partes más relevantes es que dicho marco pondría candados a las tecnológicas, que al no tener direcciones fiscales, pero sí actividad en ciertos países, se ven beneficiadas al reducir su carga de impuestos.

La tasa Google, que sería aprobada hasta 2020, propone en primer lugar la reasignación de los derechos tributarios (gravar a las empresas donde se consume su producto) y en segundo, la introducción de un impuesto mínimo global. Al adherirse al impuesto mínimo, todos los países, incluidos los países en desarrollo, perderán el derecho a ofrecer incentivos fiscales.

El ICRICT destaca que en la redistribución de los beneficios globales de las multinacionales entre los países, sí tendrían beneficio los países en desarrollo; mientras el impuesto mínimo global “beneficiará probablemente a los países ricos, de donde procede la mayoría de las empresas multinacionales”.

“Por eso es importante encontrar una solución que combine los dos pilares”, refiere el organismo autónomo; así como sumar más propuestas del marco inclusivo, pues con excepción de una, todas son de la OCDE, que también se conoce como “el club de los países ricos”.

“El sistema actual ha puesto sistemáticamente en desventaja a los países no miembros de la OCDE, que no son el hogar de la mayoría de las multinacionales. Varios países en desarrollo son miembros del Marco inclusivo, por lo que es imperativo que los resultados de los debates sobre la redistribución de los derechos fiscales reflejen las necesidades de los países en desarrollo”, sostiene.

En ese sentido, el ICRICT destaca que es necesario que se llegue a una regulación con todas los voces para dejar de “seguir jugando hasta el límite con un sistema inadecuado diseñado para el siglo pasado” y “poner en marcha una arquitectura fiscal internacional sostenible”.

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