Pobladores de Huasca invaden alcaldía y exigen renuncia de funcionario

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Hidalgo. Cerca de 400 pobladores marcharon y se "plantaron" en las afueras de la alcaldía de Huasca de Ocampo en demanda de la suspensión y sometimiento a proceso penal del director de la Policía Municipal, Amado Cerecedo, y ocho elementos que integran la corporación, por la muerte de un detenido debido a lesiones producidas por golpes.

La mañana del jueves, vecinos y familiares del señor Gerardo Pérez Morales, de 49 años de edad, quien presuntamente falleció por lesiones en el cráneo producidas por golpes que recibió por parte de policías municipales al momento en que era trasladado en una patrulla a la galera, marcharon por diversas calles de la cabecera de Huasca y se plantaron frente a la alcaldía para exigir justicia.

A las dos horas de la concentración, una comisión de manifestantes fue recibida por el alcalde de extracción perredista, Marcelo Soto Fernández, que en esos momentos sostenía una reunión con regidores.

Durante la reunión, el alcalde aceptó suspender a los policías para no entorpecer la investigación que realiza la Procuraduría de Hidalgo. Sin embargo, al momento en que los pobladores le preguntaron el por qué había designado a Amado Cerecedo para estar al frente de la Policía Municipal así como un informe de las currículas, evaluaciones de confianza y otros documentos de los policías, el alcalde se limitó a decir que en su momento iba a dar a conocer esa información por vía Transparencia Municipal.

No obstante fue cuestionado por la gente, que le reclamó que la plataforma digital de Transparencia de Huasca es inexistente.

Liliana Fernández, abogada de los familiares de la víctima relató que el pasado sábado Gerardo Pérez Morales asistió a la fiesta patronal de Aguacatitla, donde vio que un grupo de policías municipales habían detenido a su hijo de 16 años presuntamente por portación de armas. Gerardo Pérez trató de evitar que se lo llevaran y fue detenido junto con el menor de edad.

Aunque al momento de ser subido al vehículo policíaco no opuso resistencia, al llegar a la comandancia de la Policía Municipal, Gerardo Pérez llegó inconsciente, con golpes en la cabeza y otras partes del cuerpo. Sus familiares lo hallaron sentado en una silla de la comandancia y lo trataron de reanimar. Al final lograron que fuera trasladado al Hospital General de Pachuca donde murió.

La autopsia determinó que la muerte fue por luxación occipital secundaria de un traumatismo cráneo encefálico.

Aseguró que no es la primera vez que los policías incurren en excesos contra la población; reveló que hay 22 quejas ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos en contra de elementos de seguridad municipal.

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