Bloqueo de EU a Huawei por miedo a espionaje o guerra digital

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Canberra. A principios de 2018, en un complejo de edificios bajos de la capital australiana, un equipo de ciberpiratas del gobierno participó en un destructivo juego de guerra digital.

Agentes del Directorio de Señales de Australia, la agencia de espionaje de la nación, recibieron un desafío. Con todas las herramientas cibernéticas ofensivas a su disposición, ¿qué daño podrían infligir si tuvieran acceso a los equipos instalados en la red 5G -la tecnología de comunicaciones por móvil de próxima generación- de una nación objetivo?

Lo que el equipo halló, según funcionarios gubernamentales actuales y antiguos, fue preocupante para las autoridades políticas y de seguridad: el potencial ofensivo del 5G es tan grande que si Australia fuera el país que recibiera tales ataques, podría quedar seriamente expuesto. La comprensión de cómo podía explotarse el 5G para espiar y sabotear infraestructuras críticas cambió todo para los australianos, según personas conocedoras de las deliberaciones.

Washington es considerado en general como el que tomó la iniciativa en la campaña mundial contra Huawei, el mayor fabricante mundial de equipos de redes de telecomunicaciones y un gigante tecnológico que en las tres décadas transcurridas desde su fundación se ha convertido en un pilar de la apuesta de Pekín por expandir su influencia global.

Los australianos llevaban tiempo con dudas sobre Huawei en las redes existentes, pero el juego de guerra fue un punto de inflexión. Aproximadamente seis meses después del inicio de la simulación, el gobierno australiano prohibió de forma efectiva la participación de Huawei en sus planes de 5G.

Después de que los australianos compartieron sus hallazgos con los líderes estadunidenses, otros países occidentales empezaron a moverse para restringir a Huawei.

La campaña se intensificó la semana pasada, cuando el presidente Donald Trump firmó un decreto que prohibió de forma efectiva el uso de equipos de Huawei en las redes de telecomunicaciones estadunidenses por razones de seguridad nacional, mientras que el Departamento de Comercio puso límites a la compra de la tecnología estadunidense por parte de la firma china. La matriz de Google, Alphabet, suspendió parte de su negocio con Huawei, informó Reuters.

Amenaza a infraestructuras vitales

Si Huawei se afianza en las redes globales 5G, Washington teme que esto brinde a Pekín una oportunidad sin precedentes para atacar infraestructuras críticas y comprometer el intercambio de inteligencia con aliados clave. Altos funcionarios de seguridad occidentales aseguran que esto podría involucrar ataques cibernéticos contra servicios públicos, redes de comunicación y centros financieros clave.

En cualquier choque militar, tales ataques equivaldrían a un cambio radical en la naturaleza de la guerra, causando daños económicos y perturbando la vida civil en un conflicto sin balas, bombas o bloqueos.

Sin embargo, bloquear a Huawei es un gran desafío para Washington y sus aliados más estrechos, en particular para los otros miembros del llamado grupo de intercambio de inteligencia Cinco Ojos: Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

En una entrevista con Reuters en la sede de la compañía en Shenzhen, el vicepresidente Eric Xu afirmó que Huawei no ha permitido que ningún gobierno instale las llamadas "puertas traseras" en sus equipos -un acceso ilícito que podría permitir el espionaje o el sabotaje- y que nunca lo hará.

La amenaza tecnológica

La tecnología 5G tiene previsto proporcionar un gran salto en la velocidad y capacidad de las comunicaciones. La descarga de datos podría ser hasta 100 veces más rápida que en las redes actuales.

Pero el 5G no tiene que ver sólo con la rapidez de los datos. La actualización generará un aumento exponencial en el número de conexiones entre miles de millones de dispositivos: desde frigoríficos inteligentes hasta autos sin conductor.

"No sólo habrá más personas con múltiples dispositivos, sino máquinas que hablen con máquinas y dispositivos que hablen con dispositivos, todo gracias al 5G", dijo Burgess, jefe de la agencia de espionaje australiana, en su discurso de marzo.

Huawei dijo que “las acusaciones de Estados Unidos y Australia son extravagantes y no están basadas en ninguna evidencia".

Occidente despierta

Funcionarios de seguridad británicos están preocupados por el uso potencial de Huawei por parte de China como un canal para llevar a cabo su espionaje. Pero las opciones son limitadas. Huawei es una de las tres principales empresas mundiales que, según los analistas, pueden suministrar una amplia gama de equipos avanzados de redes móviles a escala. Las otras dos son Ericsson y Nokia, pero Huawei tiene una reputación entre los operadores por su entrega rápida de equipos rentables.

Gordon Sondland, embajador de Estados Unidos ante la UE, dijo que: "No es de sentido común entregar las llaves de toda tu sociedad a un actor que ha (...) demostrado una conducta maligna".

Los europeos también dieron un paso atrás. Durante una sesión a puerta cerrada, representantes de los operadores de telecomunicaciones europeos presionaron a un funcionario estadounidense para que presentara pruebas sólidas de que Huawei presentaba un riesgo de seguridad. Un ejecutivo exigió ver una "pistola humeante", recordó el funcionario de Estados Unidos.

El estadunidense respondió: "Si la pistola humea, ya te han disparado. No sé por qué te pones delante de un arma cargada".

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