Piden a la federación crear programa de apoyo a la agroecología

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San Cristóbal de Las Casas, Chis. Los asistentes al Primer congreso de agroecología que se realizó en esta ciudad pidieron al gobierno federal crear un programa nacional sobre ese rubro y apoyar los proyectos de investigación científica, difusión del conocimiento y vinculación comunitaria, para que con bases y principios agroecológicos “podamos atender la demanda para la producción y comercialización de alimentos”.

Manifestaron su preocupación, pues en la implementación de programas actuales, como Sembrando Vida, “se ha dejado de lado a organizaciones campesinas y de la sociedad civil que durante décadas vienen trabajando por lograr la soberanía alimentaria”.

En sus conclusiones dadas a conocer este fin de semana, manifestaron que “es esencial para la sobrevivencia de las sociedades, recuperar los territorios campesinos como elementos de la radicalidad de las distintas agroecologías: las parcelas de producción, los huertos de traspatio como elementos de experimentación social, de innovación tecnológica, ciencia, cosmovisión y empoderamiento de género”.

Agregaron que se requiere “reconocer los procesos de certificación orgánica participativa que fortalecen a la agroecología al construir tejido social y una nueva forma de hacer país, porque fomenta el principio ético de la confianza y el autocontrol con honestidad y transparencia”.

Afirmaron que “hay varias escuelas de pensamiento y miradas de la agroecología en México y las enseñanzas de los pioneros en la academia (Hernández Xolocotzi, Steve Gliessman, Alba Jácome) representan una raíz intelectual importante para acercarse y entender la diversidad de los procesos agroecológicos que subyacen en la construcción de los territorios indígenas y campesinos de México”, pero “los verdaderos agroecólogos son las y los campesinos que hace más de diez mil años han venido construyendo conocimiento y realizando manejo de especies que generaron la agrobiodiversidad con la que hoy contamos”.

Manifestaron que el modelo de desarrollo neoliberal generó un prolongado déficit de la balanza comercial agroalimentaria, lo que causó una creciente dependencia hacia mercados internacionales, importando más del 40 por ciento de los alimentos básicos.

Ante ello, demandaron “seguir reforzando la equidad de género, el respeto y la potencialización de los conocimientos que tienen los pueblos indígenas, el impulso al comercio justo y desarrollo sostenible, partes inherentes de ciencia, práctica y movimiento social”.

Dijeron que “se tiene que hacer una gran concertación entre los diversos actores y fuerzas en la agroecología y construir una propuesta conjunta en la lucha por la vida que incluye propuestas de políticas públicas, además de que la transferencia e intercambio de conocimientos en la agroecología, por común acuerdo, deben de ser horizontales, verticales y oblicuos, buscando integrar a actores institucionales y particulares, a productores rurales, académicos, sociedad civil y empresarial, entre otros”.

A la ceremonia de clausura asistió el subsecretario de Agricultura y Desarrollo Rural de México, Víctor Suárez Carrera, quien criticó a los “ultraizquierdistas conservadores” que “no ven la transformación” que se está dando en el país.

En medio de abucheos de algunos de los asistentes, dijo que “el papel de un revolucionario es hacer la revolución y no estar analizando y criticando, esperando cuándo van a hacer esto y por qué no han hecho aquello, y por qué hicieron esto y por qué no lo han hecho. ¿Y dónde está su fuerza social impulsando los cambios de la transformación?”.

Ante cientos de personas reunidas en el Teatro Zebadúa, subrayó: “Compañeros, les quiero decir muy claramente, el pueblo decide, manda; mandar obedeciendo. ¿No dice eso por ahí una demandita muy clara del ultraizquierdismo conservador? Pues democráticamente, el pueblo mexicano se expresó a favor de un cambio por primera vez en la historia, y ese cambio va. No está exento de contradicciones, de críticas, autocríticas y de errores, de todo, pero el cambio va. La revolución y la cuarta transformación van”.

En medio de silbidos alzó la voz y remarcó: “Hay personas que no ven la transformación tan bonita; quisieran que todo fuera tan bonito, tan perfecto, homogéneo sin contradicciones. Pues no, las transformaciones no son tan bonitas como quisiéramos, son procesos de lucha radical que enfrentan las fuerzas del pueblo organizado para transformar y derrotar a las fuerzas del neoliberalismo; esos que ven que las cosas no son tan bonitas no valoran que el gobierno mexicano adopte una posición de respeto a las autonomías de los pueblos, a la solución pacífica de las controversias, a la no injerencia; a esos que no ven las cosas tan bonitas les gustaría que la posición mexicana fuera de alineamiento a Estados Unidos y al intervencionismo en Venezuela. No ven cambios”

Abundó: “Quieren que todo sea bonito de la noche a la mañana y esperar a que el gobierno haga todo correcto y perfecto sin contradicciones. ¿Y cuál es el papel de ellos? Fueron pasivos y no participaron en el cambio el primero de julio y ahora exigen desde la pasividad de la ultraizquierda conservadora que todo se haga perfecto”.

Reiteró que ahora “no debemos de olvidar que las transformaciones las hace el pueblo organizado, no los iluminados, sólo el pueblo puede salvar al pueblo, sólo el pueblo organizado puede salvar a México y fue el pueblo el que decidió cambiar el primero de julio el régimen autoritario, corrupto, neoliberal y entreguista del PRIAN y estamos en un proceso de transformación del viejo régimen y construcción de un nuevo régimen. Tenemos cinco meses. Hay un tema que no debemos de olvidar: Muchas personas quisieran que las transformaciones fueran inmediatas, fáciles, no difíciles”.

El Congreso fue organizado por El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) y la Universidad Intercultural de Chiapas.

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