Gobiernos simulan atender calidad del aire: Greenpeace

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Los gobiernos federal y estatales, lejos de atender la problemática por la mala calidad del aire, persisten en la simulación, y un ejemplo es que no se han actualizado las Normas Oficiales Mexicanas que regulan los límites máximos permisibles de emisiones contaminantes y la calidad de los combustibles, ni las de salud ambiental para homologarlas con los estándares que propone la Organización Mundial de la Salud (OMS), señalaron Greenpeace y la Red por los derechos de la infancia.

En un comunicado indicaron que prácticamente en toda el área metropolitana se han presentado concentraciones de partículas PM2.5 que van de los 101 a los 161 puntos, el valor máximo registrado el lunes en la estación Nezahualcóyotl, en segundo lugar, en Iztapalapa con 153 puntos, donde la calidad del aire es calificada como “muy mala”.

También se ha presentado una exposición continua a dióxido de nitrógeno relacionada con enfermedades de las vías respiratorias como disminución de la capacidad pulmonar, bronquitis agudas, asma y se considera el culpable de los procesos alérgicos, sobre todo en niñas y niños, así mismo se ha asociado las exposiciones crónicas a bajo nivel con el enfisema pulmonar y con otros efectos menores como la irritación ocular y de las mucosas.

Recordaron que desde 2018 informaron que en el país mueren cada año al menos mil 680 niños menores de 5 años de edad por enfermedades relacionadas con la mala calidad del aire y que el número de muertes atribuibles a esta causa ha incrementado casi 60 por ciento entre 1990 y 2015, debido a las altas concentraciones de contaminantes, la gran mayoría vinculadas con el uso de transportes como el automóvil.

Agregaron que tan sólo en 2016 -último del que se tiene registro- las muertes de menores de 0 a 4 años representaron 53.4 por ciento del total de muertes por asma en menores de 18 años. En ese año también se registraron mil 902 muertes por infección respiratoria aguda de niños y adolescentes. Hicieron un llamado para que las autoridades cumplan con su obligación legal de avanzar en la construcción de una política pública integral para garantizar los derechos este sector de la población, en particular el derecho a la salud y a un medio ambiente sano.

"Gran irresponsabilidad"

Por su parte, Javier Riojas Rodríguez, especialista de la Universidad Iberoamericana, también urgió a la autoridad ambiental para que reformule el Programa para Contingencias Ambientales Atmosféricas, y desde una vez se incorpore a las partículas PM 2.5 como un “contaminante criterio” con los que se publique la calidad del aire y se definan las contingencias. 

“Políticamente, no convenía una reformulación por la posibilidad de tener crisis ambientales. Pero ha sido una gran irresponsabilidad dejarlo así, pese a las afectaciones a la salud sólo para que no se convirtiera en una crisis política”, dijo.

Eel también coordinador del área de Sustentabilidad de esa casa de estudios dijo que la combinación de partículas PM 2.5 y de ozono representan, particularmente, un grave riesgo para la salud de la población. Explicó que el ozono provoca irritación de mucosa, de garganta y ojos, mientras que las partículas PM 2.5 llegan a la sangre. “Son una sinergia maligna para la salud”, señaló el académico, quien también recordó que la calidad óptima del aire es un tema de derechos humanos.

Riojas Rodríguez, quien ha trabajado en el campo de la educación y gestión ambiental pública desde hace más de 30 años, destacó que las partículas PM tienen un efecto doble, pues no sólo son dañinas para el organismo de las personas, sino que, al tener un contenido de carbono negro, tienen también un impacto en el cambio climático.

También se refirió que los factores contaminantes más dañinos para la salud y el medio ambiente se pueden clasificar según su durabilidad en el aire y, en este caso, el ozono troposférico (O3) y las partículas suspendidas o material particulado (PM) están clasificados como contaminantes de larga duración de hasta cientos de años.

En un comunicado de la IBERO, el especialista recordó que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ya se pronunció sobre el tema de la calidad del aire, que en su recomendación de 2018, señaló que las particular dañinas son clasificadas por el tamaño de su diámetro en 2.5 y 10 micrómetros, pero que sólo éstas últimas son contempladas por la autoridad ambiental para definir las contingencias.

Incluso, se advierte que el mismo Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático las consideró como un contaminante que regularmente no cumple a nivel nacional con los límites máximos previstos en la NOM23, siendo uno de los principales contaminantes.

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