Peligro grave en la "frontera sur" / Víctor Flores Olea

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Ciudad de México. Si hoy se hiciera un recuento estricto de los fake news no dudamos que la historia inventada y manipulada por Donald Trump y sus más próximos seguidores, ocuparía uno de los primeros lugares en las mentiras que afirman hay un peligro grave y permanente en la frontera del sur de Estados Unidos,  que obligaría al mentiroso jefe del poder ejecutivo de ese país a tomar decisiones extremas en sus relaciones con el nuestro. Todo esto, en efecto, para llevar al extremo del escándalo algunos aspectos de sus relaciones internacionales, en este caso con México, esperando así obtener ventaja en las próximas elecciones presidenciales.

Nuestro país se ha convertido, por tanto, en una especie de trampolín para obtener nuevamente la primera magistratura de Estados Unidos, esta vez inventando ciertamente un conjunto de hechos supuestamente amenazantes para ese país cuando es claro que las amenazas resultan una bufonada, que no ha penetrado sino en reducidos círculos de tendencias fascistas en el partido republicano, cuando para la inmensa mayoría de estadounidenses va resultando cada vez más evidente que el verdadero peligro para su país reside en la propia presidencia y en el grupo de extrema derecha que aún sigue al jefe del ejecutivo.

Aún cuando las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos serán hasta el 3 de noviembre del 2020, Donald Trump trabaja ya incansablemente para lograrlas.

No sólo con las odiosas mentiras a que no hemos referido, sino haciendo permanentes ajustes en algunos puestos claves de su gobierno. Aspecto central de su campaña y después de su gobierno será el de la inmigración latinoamericana y el de la "seguridad fronteriza", que ya operan dominantemente en su política actual. El principal asesor de Trump en materia internacional es Stephen Miller, y cuenta con el apoyo decidido de John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. Ambos aceptan plenamente que el tema de la seguridad fronteriza en el sur es el principal hoy para la viabilidad misma de Estados Unidos como gran potencia.

Desde luego todas estas son malas noticias para los países latinoamericanos ya que la política estadounidense hacía ellos parece concretarse en la manipulación mentirosa que pueda hacer Trump en relación con los mismos, con fines electorales, sin tomar en cuenta los verdaderos problemas que vive esta enorme región del mundo. Es de esperarse entonces que haya más dificultades en esta región, no solamente descuidada por la potencia sino probablemente más asediada que nunca y a la que no espera fácilmente un futuro que podamos ver con optimismo.

Pero además, tenemos que a la realidad del imperialismo se suma otra realidad tan nefasta como la primera: una evolución del capitalismo que ha llegado a sus extremos de corrupción, apropiación y explotación, característicos del neoliberalismo, con uno de sus agregados también más negativos, que lleva en sí el pleno significado de estos calificativos y que se originó en la historia exhibiéndolos con toda su fuerza: los organismos y entidades mundiales de la especulación financiera.

El neoliberalismo, que con orgullo se postula a sí mismo como la joya de la corona del capitalismo más evolucionado, se distingue entre muchas otras características, por su completo abandono a las normas tradicionales del mercado y de la inversión que, pese a todo, se habían mantenido sin graves tropiezos. Si el capitalismo, en su época de oro, seguía conservando ciertos vestigios de la inversión para satisfacer necesidades humanas genuinas, en el neoliberalismo la inversión se efectúa para obtener más capital, sometiendo a este fin cualquier barrunto de satisfacción de las reales necesidades del hombre. Estas se han olvidado por completo. El "medio" de la producción se ha convertido en un fin en sí mismo, y el medio, la posesión de capitales, en un fin autónomo, que es precisamente el prototipo último del capitalismo, despojando a este enorme esfuerzo de cualquier recuerdo de sus características profundamente humanas en el origen.

El capitalismo ha llegado entonces a su básica connotación en la etapa superior del capitalismo: la deshumanización del trabajo del hombre y de sus relaciones sociales, es decir la "cosificación" de las relaciones entre los hombres que se convierten en puramente interesadas y con el fin único o primordial de la acumulación.

Pero además, como nos lo recuerda Noam Chomsky, en estas condiciones se han rebajado y negado los valores del hombre individual y social, hasta el punto que no se considera más el valor del voto o de la opinión colectiva, sino apenas el valor del voto individual y aislado. En estas condiciones queda absolutamente negado el valor de la democracia, como voto mayoritario de una determinada tendencia que además ha perdido su valor como factor de orientación social. Sólo cuenta el voto del individuo aislado y desvinculado de cualquier conjunto social. Este solipsismo significa la destrucción misma de la política y de la mayoría ciudadana, y los individuos quedan sometidos plenamente a las tendencias o ideología del capital acumulado que, por supuesto, se ha apoderado ya y tienen en sus manos los grandes instrumentos para determinar la orientación política y cultural de los individuos.

En realidad para lograr plenamente esta especie de capitalismo sublimado, ajeno a cualquier preocupación humana, llemado hoy neoliberalismo, se levantan  falsedades extremas o fake news, que se repiten diariamente sin el mínimo control ético o moral. La conciencia y la opinión de los hombres y mujeres están plenamente determinados y condicionados por los medios de difusión tan avanzados técnicamente en nuestros días. Se trata del "control

total¨ de la sociedd y a ese fin está dirigida por ejemplo la campaña de Donald Trump. 

Y más aún: para asegurar ese "control total" el gobierno de Donald Trump ha organizado bandas armadas de milicianos para asegurar tal control. que ya varias ONG estadounidenses han denunciado como "atroz" en su comportamiento. El "control total" que desearía el neoliberalismo sólo puede intentarse fuera de la ley, que es donde se han colocado Donald Trump y seguidores. 

 

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