'La asfixia' "rompe el silencio de años de represión en Guatemala”

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Lunes 15 de abril de 2019. Para la documentalista guatemalteca Ana Bustamante, hacer la película La asfixia, sobre el secuestro y la desaparición de su padre, Emil Bustamante, militante del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), representó romper los silencios que durante años dominaron a su familia.

Estrenada en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana (2018), y exhibida en otros encuentros, como el de Guadalajara (2019), Panamá (2019) y el Bafici, de Buenos Aires (2019), los silencios de esta historia se deben, por un lado, a que los familiares de mi madre tienen una historia de muchos años de represión; de muchos desaparecidos, torturados y asesinados. Han tenido una participación política desde siempre. Para ellos, gestionar este dolor es muy difícil, explica.

Por otra parte, mi madre tenía poco tiempo de estar casada y estaba enamoradísima de mi papá cuando él fue secuestrado, en 1982. Después de su desaparición, ella se ha dedicado a sacarnos adelante a mi hermana y a mí, y a sobrevivir a una depresión que le ha durado años, cuenta en entrevista con La Jornada.

La cinta también fue presentada en Guatemala en la Muestra Verdad y Justicia (2018), en la que la gente reaccionó de diferentes maneras. A los 15 minutos de haber abierto la taquilla ya no había entradas. Las personas de mi generación estaban rotas de la emoción, porque muchos se vieron reflejados en el documental, las de los tiempos de mis padres, estaban calladas, explica.

 Indaga sobre los detalles

Después de hacer la película, Ana Bustamante siente que puede tratar el tema de la desaparición de su padre de mucho mejor manera: Ahora pregunto y repregunto para resolver las dudas que tengo; insisto en cosas concretas, porque la generación de nuestros padres habla sin dar detalles, como cuando platicaban en su época de militancia, por cuestiones de seguridad. Ahora yo pido detalles, explicaciones. Quiero llegar a conclusiones.

Así como las caravanas migrantes centroamericanas han demostrado que la región sigue en medio de una crisis social y que los Acuerdos de Paz no permitieron un desarrollo en el istmo después de las guerras civiles, en los tiempos recientes se han filmado varios documentales que reflejan la realidad de la zona. Ejemplo de ello son El buen cristiano, de Izabel Acevedo; La batalla del volcán, de Julio López, y Heredera del viento, de Gloria Carrión.

Para Ana Bustamante, directora de La asfixia, la cual se inscribe en este contexto, la realización de tantas películas que abordan estos temas se debe a que “nosotros habíamos escuchado la historia a través de la generación de nuestros padres, pero esa historia nos ha tocado de forma distinta y hay una necesidad de contarla.

De Centroamérica y de sus conflictos armados se conoce muy poco. Cuando presenté la cinta en Barcelona había muchos estudiantes de Latinoamérica: argentinos, colombianos, chilenos, y no tenían idea de lo que había pasado en Guatemala, concluye Ana Bustamante.

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