Miles se manifiestan en Brasil: "¡Dictadura nunca más!"

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Brasilia. Dictadura nunca más fue la consigna de miles de personas que protestaron este domingo en Brasil contra la decisión del presidente Jair Bolsonaro de alentar celebraciones con motivo del 55 aniversario del golpe militar que inauguró más de dos décadas de gobiernos castrenses.

Hubo protestas en Brasilia, Río de Janeiro y Sao Paulo en rechazo a la solicitud de Bolsonaro, defensor del golpe militar del 31 de marzo de 1964, que derrocó al presidente Joao Goulart.

En Brasilia, cerca de mil manifestantes acusaron al mandatario, ex capitán del ejército, de 64 años, de haber incorporado a varios militares en su gabinete y de no ocultar su admiración hacia ex dictadores, por lo que exigieron su renuncia.

Unas 2 mil personas se manifestaron en Cinelandia, plaza emblemática del centro de Río de Janeiro, mientras en Sao Paulo cientos de inconformes protestaron en el parque Ibirapuera, la mayoría allegados de las víctimas del régimen militar.

No es una fecha que debe conmemorarse. Es un día de duelo, de violencia, de brutalidad, sostuvo Maria Fátima, profesora jubilada de Río de Janeiro.

Las protestas surgieron un día después de que una corte de apelaciones anuló la decisión de otro tribunal de prohibir las reivindicaciones del golpe.

Desde el pasado lunes, cuando el portavoz presidencial Otávio Régo Barros anunció el pedido del presidente de conmemorar el aniversario del golpe con las celebraciones debidas en los cuarteles, los llamado a manifestarse se multiplicaron.

Un fragmento del orden del día leído el viernes en un acto castrense en Brasilia destacó: Las fuerzas armadas participan de la historia de nuestra gente, siempre alineadas con sus legítimas aspiraciones. El 31 de marzo de 1964 fue un episodio simbólico de esa identificación.

Otro regimiento de Sao Paulo celebró el jueves el aniversario y afirmó que en 1964 las fuerzas armadas respondieron al clamor popular para frenar una escalada hacia el totalitarismo, en referencia a los grupos de izquierda que tomaron las armas en ese periodo.

Según un informe de la Comisión Nacional de la Verdad publicado en 2014 –la versión oficial del Estado brasileño–, los años de plomodejaron 434 muertos y desaparecidos, además de unos 30 mil detenidos y torturados, pero esas cifras no incluyen a centenares de víctimas de milicias contratadas para reprimir conflictos agrarios ni las matanzas de indígenas en el avance de la ocupación del territorio por el Estado.

Documentos estadunidenses desclasificados el año pasado revelaron que la eliminación de disidentes se decidía en el palacio presidencial.

El neofascista Bolsonaro es el primer presidente de Brasil, tras el regreso a la democracia en 1985, en exaltar públicamente al régimen militar. En el pasado se refirió a la dictadura como época gloriosa en la historia de Brasil. En 2008 dijo que el error de la dictadura fue torturar y no matar.

Cuando votó en favor del proceso de destitución de la ex mandataria Dilma Rousseff, Bolsonaro llamó a celebrar la memoria de Carlos Ustra, quien torturó a la ex mandataria durante la dictadura.

En este contexto, un manifiesto firmado por dirigentes de seis partidos opositores repudiaron la determinación de Bolsonaro de conmemorar el golpe militar.

Los firmantes (Gleisi Hoffman, del Partido de los Trabajadores; Luciana Santos, del Partido Comunista de Brasil; Carlos Lupi, del Partido Democrático Laborista; Carlos Siqueira, del Partido Socialista Brasileño; Juliano Medeiros, del Partido Socialismo y Libertad, y Edmilson Costa, del Partido Comunista Brasileño) manifestaron su perplejidad ante la desfachatez con que el presidente de la república, Jair Bolsonaro, adopta como jefe de Estado, al escalofrío de la Constitución y de la ley, el discurso de alabanza de ese régimen de excepción que marcó su actuación como parlamentario y candidato.

Además, manifestaron que no aceptarán que cualquier institución de la república promueva el revisionismo histórico y descuide la verdad de los hechos relacionados con la dictadura militar.

En tanto, desde Jerusalén, Bolsonaro anunció la apertura de una oficina diplomática en esa ciudad, durante una conferencia conjunta con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Anteriormente, Brasil había dicho que mudaría su embajada de Tel Aviv a Jerusalén, pero según analistas Bolsonaro debe sopesar el riesgo de perder mercados en los países árabes.

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