Biblioteca Vasconcelos será la universidad de la lectura: Nuncio Limón

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Monterrey, NL. La Biblioteca Vasconcelos tiene el potencial para convertirse en una universidad de la lectura, en particular, en un fértil terreno donde germine el ejercicio crítico, asegura el poeta y abogado Abraham Nuncio Limón (Texcoco, 1941), quien en unos día será nombrado de manera oficial director de esa institución.

En entrevista con La Jornada, el también analista político, considera que para cualquier intelectual que se ha dedicado a la escritura, dirigir una biblioteca ‘‘es un privilegio de origen borgiano”.

La invitación la recibió hace unos días de la titular de la Secretaría de Cultura federal, Alejandra Frausto Guerrero, y el escritor aceptó principalmente porque el recinto, afirma, ‘‘es una institución con un gran potencial para consolidarse como un espacio al servicio del pueblo; esa es su vocación”.

De la Biblioteca Vasconcelos deben partir impulsos que produzcan apetencia por la lectura, añade, ‘‘pues mi apuesta es que sea un lugar, la universidad de la lectura, donde todos puedan beber de ella, donde todos puedan recibir su aroma, que sea la rosa de los vientos, es decir, que atienda las demandas e intereses de la sociedad.

‘‘Las instituciones deben responder al pueblo y no a un determinado grupo o partido. Por eso los acervos, las actividades culturales, todas las tareas de la Vasconcelos deben de estar encaminadas a servir a públicos donde la pluralidad está presente de manera cotidiana”.

Acostumbrado al diálogo y la discusión

Abraham Nuncio explica que cuando habla de una sociedad plural no puede dejar de pensar en lo que fue una de las iniciativas claves de José Vasconcelos: el Ateneo de la Juventud, así como ‘‘en el cúmulo de luchas y conquistas populares”.

Entonces, continúa, ‘‘se trata de que el magno edificio que alberga la Biblioteca Vasconcelos sirva para impulsar diversas actividades culturales, aparte de servir como una biblioteca y como sede de programas de fomento a la lectura.

‘‘Por ejemplo, intentaré crear cátedras y diplomados, que nuestro recinto sea el lugar donde se desarrollen las cátedras Carlos Monsiváis, Valentín Campa Salazar, Eugenio Garza Sada, Rosario Castellanos. Para ello tendré que escuchar voces, un ejercicio que es fundamental para mí porque siempre lo he practicado.

‘‘Estoy acostumbrado a que el diálogo y la discusión tengan como eje la asamblea. Claro, no todo se puede someter a una discusión, pero estoy habituado a escuchar voces diversas, con una actitud de respeto, sobre todo al pueblo que ha sido una figura arrinconada por el capitalismo, pero que siempre ha sacado de sus debilidades y derrotas fuerza para imponerse a la adversidad.”

Nuncio insiste en que ‘‘si la dinámica de la biblioteca lo permite, implementará diplomados que respondan a las demandas del público, sobre todo para que la lectura sea un alimento espiritual, una práctica comunitaria.

‘‘La Biblioteca Vasconcelos deberá responder a innovaciones pero también seguirá desarrollando todo aquello que tenga valor, fruto de las administraciones anteriores.”

El escritor se desempeña en la actualidad como director del Centro de Estudios Parlamentarios de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Aceptar dirigir la llamada megabiblioteca que se ubica en Buenavista, en Ciudad de México, hará que cambie de residencia, lo cual ocurrirá ‘‘lo más pronto posible, es cuestión de días”.

Se trata de ofrecer un servicio de alta calidad

Aunque la secretaria de Cultura federal fue quien invitó a Nuncio a formar parte de su equipo, el poeta dice que no es ningún advenedizo en el entorno del presidente Andrés Manuel López Obrador, a quien conoce desde 1987 y con quien ha colaborado en la edición de algunos libros. ‘‘Compartimos, en lo general, la idea de lo que queremos para el país, pero en lo particular algunas veces estaré en desacuerdo y lo manifestaré”, añade.

El próximo director de la Biblioteca Vasconcelos puntualiza que una ‘‘tradición torcida” en México ‘‘es ver los puestos públicos como una extensión de los favores hacia la clase política o de la propiedad de grupos políticos, sin tener en cuenta el deber que entraña el servicio público, el cual debe ser abierto y dirigido a la sociedad, por ello, erradicar el patrimonialismo es fundamental.

‘‘Hay que volver a la frase de José Vasconcelos: no servirse de la institución, sino que la institución sirva al pueblo. Eso sólo puede darse si se da una cierta autonomía respecto del poder Ejecutivo e intereses particulares.

‘‘Claro, la biblioteca debe responder a la estrategia nacional de lectura que impulsa la Secretaría de Cultura a través de la dirección general de Bibliotecas, la cual está en manos de un académico bien formado (Marx Arriaga), con gran lucidez y entrega hacia una labor delicada.

‘‘Las bibliotecas públicas se van a convertir en unidades que irradien información y cultura, pero también a través de ellas se recogerá información para otras estrategias culturales, pues se trata de espacios cercanos a las personas.

‘‘Por ello se requiere autonomía, para poder trabajar en estas condiciones de un nuevo clima político que requiere una conjugación entre la expresión libre de cada persona y el marco jurídico regulatorio en el que nos desempeñamos. Será un arte tratar de conjugar ambas cosas, pero hay que intentarlo con la mayor finura posible.

‘‘Lo primero que haré es tener una reunión con el personal de la Vasconcelos, escuchar sus necesidades y propuestas para que en la medida de lo posible la idea de equipo sea productiva, útil y favorable a la propia institución. Todos debemos trabajar y entender que se trata de ofrecer un servicio de muy alta calidad”, concluye el colaborador de La Jornada.

 
 

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