Liberan a Gonzalo Molina, líder de la Policía Comunitaria en Tixtla

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Viernes 1º de marzo de 2019. Chilpancingo, Gro. Gonzalo Molina González, promotor de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC) en el municipio de Tixtla, salió libre la mañana de este jueves tras permanecer encarcelado más de cinco años en el penal de Chilpancingo acusado de privación de la libertad, robo y terrorismo en noviembre de 2013.

El juzgado mixto de primera instancia con sede en Tixtla dictó libertad absoluta para Molina González; dicho juzgado notificó a su homólogo de Chilpancingo para que el promotor de la CRAC-PC abandonara el penal.

Fueron 10 causas penales en mi contra, y demostré que soy inocente, que no hay delito que perseguir, que la CRAC está dentro del marco legal y vamos a seguir funcionando porque así lo prevé la ley 701.

En cinco y años tres meses, estuvo en la cárcel de Miahuitlán, Oaxaca; en el penal de máxima seguridad del Altiplano, en Almoloya de Juárez, estado de México, y finalmente en el Centro de Readaptación Social de Chilpancingo.

Molina González fue detenido el 6 de noviembre de 2013, cuando protestaba por la detención de Nestora Salgado, hoy senadora por Morena y en ese tiempo comandante de la CRAC-PC en el municipio de Olinalá, quien también estuvo encarcelada.

Sonriente tras las rejas, Molina González escuchó la sentencia absolutoria. “Primero: no es culpable ni penalmente responsable del delito de lesiones calificadas en agravio de Rubén Reyes Zepeda, Raúl Castrejón Temelo y Gabriel Morales Ramírez. En consecuencia, se ordena la inmediata libertad.

Tercero: por no haberse demostrado los elementos del tipo penal de robo específico en agravio del ayuntamiento municipal de Tixtla y de Víctor Osorio Guevara, se decreta la inmediata libertad de Gonzalo Molina González, declaró la juez.

Asimismo determinó extinguida la potestad punitiva respecto al delito de privación ilegal de la libertad en agravio de Gabriel Morales Ramírez, Martín Severo Martínez, Rosendo Morales Demetrio y Bonifacio García Portillo.

En el quinto punto se desechó el delito de terrorismo.

A las 12:30 horas Molina abandonó el Cereso con su guitarra a la espalda, una maleta y su gorra negra con las siglas de la CRAC, acompañado por una mujer identificada como Enriqueta N, del Comité por la Libertad de los Presos Políticos. Fuera lo esperaban los también integrantes de la CRAC-PC Arturo Campos y Samuel Ramírez.

Emocionado, el dirigente comunitario dio un mensaje: La CRAC es una institución legal, y por eso el gobierno estatal y federal tienen que respetar a los pueblos originarios. Déjenme sacar mis armas, que fueron las que me ayudaron para lograr este triunfo. Extrajo de su maleta una copia de la ley 701 y un ejemplar de la Constitución, y continuó: Por eso los pueblos originarios, que por más de 500 años hemos resistido el saqueo y la discriminación, tenemos que organizarnos. Se impulsan megaproyectos de muerte, y eso no lo vamos a permitir, porque nuestros pueblos tienen una cosmovisión diferente a la del sistema capitalista.

Afirmó que las armas de la policía comunitaria son necesarias para la defensa del territorio, porque no podemos permitir que violen a nuestras mujeres, que se lleven a nuestras hijas o que desaparezcan a los jóvenes, como es el caso de los 43 (normalistas desaparecidos de Ayotzinapa). La libertad cuesta y hay que pagar un sacrificio.

Destacó que fue un preso político, pero no de los traidores que se venden, sino de los que luchan por la transformación de esta sociedad. Gonzalo se mantuvo firme porque sabía que no ha cometido ningún delito. Aquí estoy, junto con Arturo (Campos) y Samuel (Ramírez), quienes tampoco se rindieron.

Resguardado por estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, Gonzalo Molina se trasladó a la base de la CRAC en Tixtla, en el barrio de El Fortín, donde lo esperaban sus padres y demás familiares, así como vecinos, quienes lo recibieron con flores y un sahumerio.

Ahí rindió homenaje a cuatro de sus compañeros ejecutados en noviembre de 2016 y al pueblo de Tixtla. Gracias a ellos, que me transmitieron su energía, pude resistir las cárceles donde quiso el gobierno someterme, doblegarme, pero no lo logró, porque el proyecto de la CRAC es un proyecto de vida.

Habló de sus cuatro compañeros asesinados: Les haremos un reconocimiento porque ellos mantuvieron la base de El Fortín y cayeron en el cumplimiento de su deber; también visitaremos las 43 butacas vacías de los estudiantes desaparecidos de la Normal de Ayotzinapa.

Finalmente, en Zitlaltepec, municipio de Metlatónoc, la Casa de Justicia de la CRAC designó a Molina González promotor y vocero de esa institución para el periodo 2018-2020.

El dirigente de la CRAC-PC siempre rechazó la Ley de Amnistía al asegurar que no había cometido delito alguno.

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