La derecha española se une contra Sánchez y exige elecciones

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Madrid. Decenas de miles de personas se concentraron en la Plaza de Colón en Madrid para acusar al presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, de “traición” y para exigir la convocatoria inmediata de elecciones generales. Convocados por cinco partidos políticos conservadores, entre ellos los derechistas Partido Popular (PP), Ciudadanos y la formación emergente de extrema derecha Vox, los manifestantes gritaron consignas contra los independentistas catalanes, exigiendo que los “metan en prisión”.

La céntrica plaza madrileña se llenó hoy de miles de personas que portaban banderas españolas. Bajo el lema “Por una España unida. Elecciones ya”, se concentraron para señalar al Ejecutivo español por los supuestos pactos y negociaciones que mantiene con el separatismo catalán y que suspendieron precisamente el pasado viernes, cuando se desveló que entre las exigencias de los partidos catalanes para apoyar los presupuestos generales del Estado figura la celebración un referendo de autodeterminación, la mediación de un “relator” en la mesa de diálogo que pretendían instaurar y la eliminación paulatina de los vestigios del franquismo en el sistema político español.

Sánchez, cuando asumió el cargo el año pasado tras prosperar una moción de censura contra su predecesor, el conservador Mariano Rajoy, se comprometió ante los partidos políticos que apoyaron su iniciativa a convocar elecciones lo antes posible, al argumentar que su prioridad entonces era la de desalojar al PP de las instituciones públicas ante el cúmulo de casos de corrupción que investiga la justicia. Sin embargo, el presidente Sánchez cambió de estrategia y ahora pretende agotar la legislatura, que termina a finales de este año, para lo que necesita la aprobación de los presupuestos.

El voto de los diputados de los partidos independentistas catalanes son cruciales para su aprobación y de momento advirtieron que votarían en contra e incluso presentaron sendas enmiendas a la totalidad.

Con este escenario, la derecha española decidió salir a las calles sólo dos días antes del inicio del histórico juicio en el Tribunal Supremo contra los líderes independentistas que impulsaron y diseñaron la declaración unilateral de independencia del 27 de octubre del 2017, que basaron en el referendo del 1 de octubre del mismo año. Los líderes catalanes encarcelados, entre ellos el ex vicepresidente Oriol Junqueras, ya se encuentran en Madrid, en las cárceles de Soto del Real -los hombres- y la de Alcalá Meco -las mujeres-.

En la Plaza de Colón se congregaron unas 45 mil personas, según la Delegación del gobierno español en Madrid, y los responsables de leer el manifiesto fueron tres periodistas designados por los partidos políticos, cuyos líderes no quisieron tener protagonismo para lanzar un mensaje unitario.

En el manifiesto conjunto advirtieron que “en España nadie está por encima de nadie. Todos son iguales en derechos y deberes. La igualdad pertenece a los españoles y es siempre inalienable. España es la decisión de todos los españoles. Estamos reunidos para decirle al Gobierno de España que no estamos dispuestos a tolerar más traiciones y concesiones. La unidad nacional no se negocia”.

Añadieron que “defendemos la Constitución de 1978 como marco de referencia. Cada español está amparado por la Constitución para pensar lo que considere, pero no ampara ninguna maniobra que ponga en juego la soberanía nacional. Fuera de la Constitución nada es ni será nunca aceptado. Así que reafirmamos una vez más nuestro compromiso con la unidad de España.

“Rechazamos que se ponga en peligro la integridad territorial. Reivindicamos que la soberanía nacional pertenece al conjunto del pueblo español. Es el pueblo, y solo el pueblo, la decisión sobre el futuro de nuestra nación. Nadie más está legitimado para decidir qué es España y menos qué puede ser España”.

Y lanzaron duras acusaciones al Ejecutivo de Sánchez: “El Gobierno ha cedido al chantaje y a aquellos que quieren destruir la convivencia. Su único objetivo es mantenerse en el poder. Cedió al trasladar a los políticos presos a la cárcel de Lledoners. Cedió al torcer el criterio jurídico de la Abogacía del Estado. Cedió al aceptar las 21 exigencias del secesionismo. Por eso queremos manifestar nuestro más enérgico rechazo a la traición perpetrada por el Gobierno de España en Cataluña. Lo de los últimos días ha sido una humillación del Estado sin precedentes”.

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