Sarukhán urge a resolver dilemas éticos sobre el ambiente

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Ciudad de México. La relación entre la humanidad y el ambiente enfrenta dilemas éticos que urge solucionar “y no tenemos siglos como los filósofos griegos clásicos, el lapso para resolverlos es de unas pocas décadas”, advirtió José Sarukhán, investigador emérito del Instituto de Ecología y ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Nuestra sociedad necesita generar un nuevo comportamiento con el entorno biológico y físico del planeta”, sostuvo el ecólogo en el auditorio Alfonso Caso de Ciudad Universitaria, donde ofreció la conferencia magistral “Ética y ambiente”, dentro del ciclo Diálogos por la Bioética, que organiza el Programa Universitario de Bioética.

Señaló que hay tres dilemas éticos que deben ser considerados de forma integrada.

El primero es la responsabilidad hacia la naturaleza, pues los seres humanos han evolucionado en el contexto de ecosistemas, no de aislamiento. “Compartimos genes con todas las especies como productos de la evolución”.

El segundo es la responsabilidad hacia los congéneres humanos, los coetáneos y los de generaciones futuras. “Tenemos que considerarnos pertenecientes a una especie biológica, de la cual todas las generaciones forman parte; no podemos prescindir de este enfoque antropocéntrico en una visión holística de ética ambiental y humana”, explicó.

El tercer dilema es que ambas responsabilidades tienen que ubicarse en el contexto del comportamiento de la humanidad hacia la naturaleza para beneficio de la propia especie. “El concepto de desarrollo sustentable alude a esta doble responsabilidad: respeta la integridad de los sistemas ecológicos para el bienestar de las generaciones presentes y futuras”.

Esto implica la necesidad de definir individual y socialmente el nivel de satisfactores y de bienestar que permite el mantenimiento de la matriz ambiental, y da lugar a mayor equidad social en el alcance de bienestar.

El ex rector dijo que los temas ambientales generan preguntas fundamentales acerca de qué es lo que valoramos como seres humanos, qué tipo de seres pretendemos ser, el tipo de vida que queremos, cuál consideramos que es nuestro lugar en la naturaleza y el tipo de mundo en que quisiéramos desarrollarnos.

Llamó a reflexionar sobre vivir con lo suficiente en términos materiales, y desarrollar valores espirituales e intelectuales que nos desarrollen como humanos.

Asimismo, consideró que el “dilema humano” reside en cómo transformar actitudes sociales que aspiran a un mejor estándar de confort, en aquéllas para lograr una vida digna, basada en logros personales y espirituales, y no en la acumulación de bienes materiales.

 

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